Alarma en pleno centro de Zaragoza: segundo árbol caído en la plaza de los Sitios
Segundo árbol caído en dos semanas en la plaza de los Sitios, en pleno centro de Zaragoza. No hubo heridos porque el entorno estaba vallado y vigilado desde el derrumbe anterior, pero el susto reabre la misma pregunta: ¿hay más ejemplares en riesgo y se están revisando a tiempo?
Un árbol de grandes dimensiones ha vuelto a desplomarse este lunes en la plaza de los Sitios, uno de los enclaves más transitados del centro de Zaragoza. Es el segundo en apenas dos semanas. No ha habido heridos, tampoco esta vez. Y ese matiz es el que ha encendido la alarma: no se trata de un episodio aislado, sino de una repetición en el mismo punto y con ejemplares de características similares.
El pino ha caído sobre la fuente del monumento a los Sitios, sin provocar daños aparentes ni al conjunto escultórico ni al mobiliario urbano. El susto, sin embargo, ha sido considerable. Según el Ayuntamiento de Zaragoza, la zona estaba vallada y bajo vigilancia desde el derrumbe anterior, lo que habría evitado consecuencias personales. El perímetro de seguridad funcionó. La pregunta es por qué fue necesario activarlo dos veces en tan poco tiempo.
Hay un detalle que inquieta aún más. Fuentes municipales confirman que este mismo lunes, horas antes del desplome, trabajadores de Parques y Jardines se habían desplazado a la plaza para revisar el estado del árbol, analizar las raíces y valorar si era necesario talarlo de forma preventiva. La decisión estaba en estudio. Por la tarde, el pino cedió. El margen entre el diagnóstico y el accidente fue mínimo.
Las causas exactas aún no se han determinado, pero los técnicos apuntan a varios factores habituales en este tipo de caídas. El más visible son las rachas de viento, aunque no siempre hacen falta temporales extremos. El otro, más silencioso, es estructural: problemas internos no detectables a simple vista, como la llamada espiralización de raíces. En los pinos urbanos, las raíces tienden a concentrarse en un volumen reducido de terreno, sin profundizar lo suficiente, lo que reduce drásticamente la estabilidad del árbol aunque por fuera parezca sano.
Este nuevo derrumbe llega con un precedente muy cercano. El pasado 24 de diciembre cayó otro árbol de gran porte en el mismo entorno. Tras aquel episodio, la consejera municipal de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, explicó que la caída se debió a la antigüedad del ejemplar y aseguró que se continuarían las revisiones habituales del arbolado urbano. También anunció una nueva inspección de los árboles de la plaza de los Sitios para descartar riesgos y la apertura de investigaciones con técnicos externos para aclarar las causas exactas.
En aquel momento, Gaudes recordó que Zaragoza cuenta con más de 170.000 árboles, revisados aproximadamente tres veces al año, y que el Ayuntamiento trabaja en la sustitución progresiva de especies poco adecuadas para el entorno urbano. Un dato que, tras lo ocurrido este lunes, se lee con mayor preocupación: la magnitud del arbolado convierte cualquier fallo en un problema de seguridad potencial.
La plaza de los Sitios no es un rincón secundario. Es un espacio de paso diario, con terrazas, bancos y tráfico peatonal constante. Que dos árboles hayan caído en semanas en el mismo punto obliga a mirar más allá del “susto sin consecuencias”. Porque la casualidad se agota rápido cuando los episodios se repiten.
Por ahora, la única certeza es que no hubo víctimas. Y la inquietud es evidente: si estos árboles ya estaban bajo observación, ¿cuántos más pueden estar en una situación similar sin que nadie lo sepa? En una ciudad, el problema no es que un árbol caiga. Es que caiga donde siempre hay alguien debajo.