Una bandera de España encima de una torre de la Basílica del Pilar: tiene una explicación
Casi cuatro meses después de que los andamios comenzaran a cubrir completamente una de las torres de la basílica del Pilar, una bandera de España ondea en lo más alto de la estructura, en pleno corazón de Zaragoza. Aunque apenas visible a simple vista salvo desde la propia plaza o con la ayuda de un potente zoom, su colocación no ha pasado desapercibida y ha despertado la curiosidad de vecinos y visitantes.
Lejos de cualquier interpretación política, la colocación de la bandera responde a una tradición constructiva ancestral: simboliza que la fase más compleja de la obra ya está superada y que la estructura es sólida. En otras palabras, que la intervención avanza sin accidentes y con seguridad. Así lo recuerdan fuentes del sector, que apuntan que el origen de esta práctica se remonta a la Edad Media, cuando las iglesias se construían con arcos y bóvedas sujetas por estructuras de madera muy frágiles, conocidas como cimbras.
Restauración en marcha y por fases
La rehabilitación de las torres del Pilar es un proyecto esperado y necesario. Se trata de una actuación que se acometerá por fases en las cuatro torres del templo, aunque las dos que miran a la plaza del Pilar son las primeras en intervenirse. El objetivo —si no surgen más contratiempos— es que estén listas antes del inicio de las Fiestas del Pilar, en octubre.
Esta no es la primera vez que se intenta abordar la restauración. En junio del pasado año, ya se iniciaron los trabajos en otra de las torres, pero el proceso se paralizó al detectar que la empresa encargada no contaba con los permisos necesarios de Patrimonio. Superados estos obstáculos, las obras avanzan de nuevo.
La intervención tiene un coste estimado de unos 4 millones de euros, que según ha explicado José Antonio Calvo, portavoz del Arzobispado de Zaragoza, se financiarán íntegramente con las donaciones de los fieles. Los trabajos se centran especialmente en las cornisas y los elementos ornamentales, que son las partes más deterioradas por su exposición directa al viento, la lluvia y el paso del tiempo.
El templo del Pilar, una de las joyas del barroco español y símbolo de Zaragoza, requiere de un mantenimiento constante para preservar su monumentalidad y seguridad. La rehabilitación de sus torres supone una apuesta firme por conservar el patrimonio y permitir que continúe siendo un referente religioso, turístico y cultural a nivel nacional e internacional.
