El histórico Café Madrid de Zaragoza: su época dorada antes de ser olvidado
El emblemático Café Madrid cerró sus puertas hace ya décadas y, desde entonces, el edificio que lo albergaba ha ido agonizando lentamente. Solo el restaurante Casa Emilio, que desde 1939 formó parte del tejido social de Zaragoza, resistió hasta finales de 2023. Ahora, con su cierre definitivo, el futuro del inmueble construido en 1889 estaba en un punto incierto, mientras la zona se convierte en un auténtico cementerio de elefantes urbanístico, languideciendo con el paso del tiempo. Sin embargo, un nuevo plan millonario emprendido por el inmobiliario Grupo Artal promete darle una nueva vida al edificio.
Ubicado en la intersección de la avenida de Madrid y el paseo María Agustín, el edificio ha sido testigo del esplendor y decadencia de una de las zonas históricas de Zaragoza. No es el único ejemplo de deterioro en el área: a pocos metros se encuentra la fábrica Averly, cuya posible demolición parcial para la construcción de viviendas la ha puesto en el centro de la polémica.
El Café Madrid se instaló en el edificio ubicado en el número 81 del paseo María Agustín y en los números 1 al 5 de la avenida de Madrid. Diseñado por los maestros de obras Pablo Lacasa y Hermenegildo Gorría, este espacio se convirtió en un punto de encuentro para transportistas, dado su enclave estratégico en la confluencia de las carreteras que comunicaban Zaragoza con Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. Sin embargo, en 1997 cerró definitivamente, acelerando el deterioro del edificio.
A pesar de que los propietarios acometieron trabajos de rehabilitación para garantizar su seguridad estructural y evitar desprendimientos, el inmueble continuó sin un proyecto definido para su futuro. Su historia, marcada por el paso de generaciones de zaragozanos, podría quedar en el recuerdo si finalmente se materializa el plan de transformación del espacio en un complejo residencial.
La promotora zaragozana Artal, a través de la sociedad Residencial María Agustín, S.L., ha propuesto una ambiciosa remodelación del edificio. La iniciativa contempla la construcción de 72 viviendas, dos piscinas y una amplia zona verde interior. El desembolso económico para esta operación urbanística rondará los 25 millones de euros.
El Ayuntamiento de Zaragoza tiene ahora la responsabilidad de evaluar la viabilidad del proyecto y determinar si da luz verde a una transformación que podría cambiar para siempre la fisonomía de esta parte de la ciudad.
