Las calles de Zaragoza que empiezan una gran transformación: plazos, coste y cambios para la ciudad
La mejora de calles y avenidas va a ser una estampa habitual en Zaragoza en los próximos meses. La ciudad entra en una nueva fase de transformación urbana que afectará a varias de sus principales calles y ejes históricos, con obras que cambiarán la forma de moverse, de pasear y de vivir el espacio público.
Reformas integrales en el Coso y plaza San Miguel, la renaturalización del entorno del río Huerva, la reurbanización de la avenida de Valencia o el gran parque del Portillo son algunos de los proyectos que, por calendario, empiezan a despegar ya o lo harán antes de que termine 2025.
Todo ello se enmarca en un plan municipal que prevé destinar 45 millones de euros a la mejora de calles y espacios urbanos en este mandato, con varias “grandes obras” señaladas como estratégicas por el propio Ayuntamiento.
Coso y plaza San Miguel: 17 meses de obras y 9 millones de euros
Uno de los cambios más visibles se producirá en el Coso y la plaza San Miguel, donde el Ayuntamiento ha diseñado una reforma integral con una duración total estimada de 17 meses y un presupuesto de alrededor de 9 millones de euros.
Las obras, cuya licitación y ayudas a comercios ya están en marcha, se han dividido en cuatro fases para intentar minimizar el impacto en el tráfico y la actividad económica:
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Una primera fase, de seis meses, centrada en la plaza San Miguel y el tramo del Coso entre Don Jaime y San Vicente de Paúl.
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Una segunda fase en el entorno del cruce con Don Jaime.
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Una tercera fase hasta la calle Espartero.
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Y una última intervención en el lado este de la plaza San Miguel.
El resultado será un eje mucho más peatonal, con aceras más anchas, más arbolado, menos carriles de circulación y la desaparición de la actual rotonda partida de San Miguel, sustituida por un espacio estancial con fuente y refugio climático. El tráfico se verá recortado, pero la zona ganará en espacio para el paseo, terrazas y comercio de proximidad.
Río Huerva y calles adyacentes: cinco parques nuevos y ocho calles renovadas
Otro de los proyectos que empieza a concretrarse es la transformación del entorno del río Huerva, uno de los grandes olvidados de la ciudad. El plan municipal contempla la creación de cinco nuevos parques y la renovación de ocho calles del entorno, con una inversión total de unos 33 millones de euros.
La actuación tiene tres objetivos claros:
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Mejorar la calidad de las aguas y las condiciones ecológicas del cauce.
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Renaturalizar el entorno, introduciendo vegetación autóctona y zonas verdes continuas.
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Reordenar el viario y los itinerarios peatonales y ciclistas en las calles que acompañan al río, para coser barrios hoy separados por taludes, vallas y tráfico.
El proyecto, que se financiará en parte con fondos europeos, se desplegará por fases y afectará a diferentes tramos urbanos del Huerva, generando un corredor verde que conectará mejor el centro con barrios como San José o Las Fuentes.
Avenida de Valencia: un año de obras y 6,8 millones de euros
La avenida de Valencia será otra de las grandes protagonistas del mapa de obras. El proyecto de reurbanización prevé intervenir en 14.000 metros cuadrados, con un plazo de ejecución de alrededor de 12 meses y una inversión de 6,8 millones de euros.
Los trabajos, que se espera iniciar a finales de 2025 si se cumplen los plazos administrativos, apuestan por un modelo similar al aplicado en otras grandes avenidas:
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Reducción del protagonismo del vehículo privado.
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Aceras más amplias y accesibles.
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Más árboles y sombra, con criterios de refugio climático.
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Mejora de pavimentos, alumbrado y redes de servicios.
El objetivo es transformar la avenida en un eje más amable para el peatón y el comercio, reduciendo su carácter de “carretera urbana” y conectándola mejor con el campus universitario y los barrios del entorno.
Portillo, Escoriaza y Fabro y Anselmo Clavé: un nuevo pulmón verde
La transformación del entorno del Portillo también está en la rampa de salida. El proyecto aprobado por el gobierno municipal prevé la urbanización de un nuevo parque de 9 hectáreas, con una inversión que roza los 34 millones de euros y horizonte de finalización en 2027.
La actuación reordenará por completo la movilidad en la zona:
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Escoriaza y Fabro se convertirá en una gran avenida conectada con Anselmo Clavé, que pasará a tener tráfico en ambos sentidos y carril bici.
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Se busca descongestionar el paseo María Agustín y mejorar la conexión entre Delicias y el centro.
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El nuevo parque incorporará más de 700 árboles, jardines, zonas de juego, espacio canino y equipamientos para mayores.
El Portillo aspira así a consolidarse como un gran nudo verde y de movilidad sostenible, en un entorno donde el crecimiento de vivienda y oficinas demandaba una intervención de fondo.
Avenida Navarra, el laboratorio que ya casi ha terminado
Aunque no es un proyecto que arranca, sino que entra en su recta final, la avenida de Navarra sirve de adelanto de la ciudad que viene. La reforma integral entre paseo Calanda y calle Rioja, con una inversión cercana a los 6 millones de euros, finalizará en noviembre tras incorporar un carril bici central, nuevas zonas ajardinadas, bancos, fuentes y áreas de ejercicio y juego infantil.
Es el modelo que el Ayuntamiento quiere replicar en otros ejes: menos asfalto, más verde y más espacio para el peatón.
Una ciudad en obras… y en redefinición
Coso, San Miguel, Huerva, Valencia, Portillo, Navarra… La lista de calles en transformación dibuja algo más que un calendario de obras: es un cambio de modelo urbano. Más apuesta por el peatón y la bici, más zonas verdes, más refugios climáticos y menos espacio reservado al coche.
El peaje es evidente y necesario: cortes de tráfico, desvíos, ruido y molestias para vecinos y comercios, hasta el punto de que el Ayuntamiento ha activado campañas específicas como “Volveremos – Especial Obras” para apoyar el consumo en zonas afectadas.
Pero, si se cumplen plazos y objetivos, las calles que hoy aparecen rodeadas de vallas y maquinaria serán, en unos años, la mejor postal de una Zaragoza que habrá aprovechado la oportunidad de rediseñarse a escala humana.

