La histórica carretera del Aeropuerto de Zaragoza da un cambio radical
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha dado inicio a la segunda fase de las obras de integración urbana de la N-125, conocida como la carretera del aeropuerto de Zaragoza. Este proyecto, que tiene como objetivo transformar un tramo de 1,13 kilómetros de la vía, busca mejorar la movilidad en la zona, integrando la carretera en el tejido urbano de la ciudad. Con una inversión de 3 millones de euros, la intervención se inscribe dentro de los esfuerzos del gobierno por modernizar la infraestructura vial y promover una ciudad más sostenible, accesible y segura.
El inicio de los trabajos más relevantes tendrá lugar el jueves 6 de marzo, con el corte de circulación en el tramo entre el kilómetro 9,620 y el 10 de la N-125. Este corte afectará a ambos sentidos de circulación, a excepción de los vehículos que accedan o salgan del Polígono Industrial Plaza 14, que podrán utilizar un carril para cada dirección. Por su parte, se liberará la circulación entre el kilómetro 9,560 y el 9,620, correspondiente a la glorieta de Ronda de Ibón de Plan, permitiendo el acceso a la urbanización situada al norte de la calle San Bartolomé, con un cambio de sentido por la Ronda de Ibón de Plan.
Las mejoras se centran en integrar la carretera en la red urbana, fomentando la movilidad sostenible. Así, la N-125 se transformará en una vía más accesible para los peatones y ciclistas, incorporando aceras más anchas y un carril bici bidireccional y segregado. Esta reconfiguración también implica la reducción de la velocidad máxima en la vía, pasando de los actuales 50 km/h a los 30 km/h, una medida diseñada para reducir el riesgo de accidentes y mejorar la calidad del entorno urbano.
Transformación integral
El proyecto no solo se limita a la mejora de la movilidad, sino que también incluye la creación de espacios verdes y el incremento del mobiliario urbano. Las nuevas aceras serán más amplias y seguras, lo que facilitará el paso de los peatones y contribuirá a una mayor accesibilidad para personas con movilidad reducida. Asimismo, se instalarán lámparas LED de bajo consumo, lo que contribuirá a mejorar la eficiencia energética de la zona. También se reforzará la pavimentación con mezcla fonoabsorbente para reducir el ruido del tráfico, un aspecto que beneficiará a los residentes de las áreas cercanas.
Además, las intervenciones en la infraestructura permitirán la conversión de los cruces existentes en glorietas, lo que contribuirá a una circulación más fluida y segura. Estas modificaciones también incluyen la reubicación de algunos servicios afectados por los trabajos, como el suministro de agua y electricidad, garantizando así la continuidad de estos suministros para los vecinos y comercios cercanos.
Una inversión estratégica para el futuro de Zaragoza
La ejecución de estas obras está financiada a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Unión Europea, en el marco de los fondos NextGenerationEU. Este apoyo económico subraya la importancia de la rehabilitación de infraestructuras urbanas en el contexto de la sostenibilidad y el desarrollo económico.
El Ministerio de Transportes, en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza, ha mantenido reuniones con distintas asociaciones vecinales y comerciales para informar sobre los detalles de las obras y las fases de ejecución. Este proceso de comunicación tiene como fin minimizar las molestias a los residentes y comerciantes de la zona, así como garantizar una mayor participación en el proceso de transformación urbana.
Una vez concluidas las obras, el tramo de la N-125 será cedido al Ayuntamiento de Zaragoza según las normativas vigentes que regulan el traspaso de vías urbanas de la red estatal a los consistorios locales. Esta cesión permitirá a la ciudad gestionar directamente la carretera, lo que facilitará su mantenimiento y futuras mejoras.

