Las dudas y sorpresas de Natalia Chueca sobre el edificio brutalista que 'vive' en el Portillo
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha puesto en duda la petición de declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el edificio de Correos de El Portillo, en la avenida Anselmo Clavé, impulsada por Apudepa y vecinos. A su juicio, la iniciativa llega “tarde” y responde más a un intento de frenar las obras vinculadas al futuro parque de El Portillo que a un interés real por el valor patrimonial del inmueble.
Nuevo frente abierto en El Portillo. La solicitud para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el edificio de Correos —un inmueble de estética brutalista en la avenida Anselmo Clavé— ha provocado la reacción del Ayuntamiento.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha asegurado que le “sorprende” la petición y ha defendido que, tras años de desuso y cierre del edificio, “han tenido mucho tiempo” para plantearla antes.
En sus declaraciones, Chueca ha interpretado la iniciativa como un movimiento orientado a “paralizar” el derribo dentro del proyecto del nuevo parque de El Portillo, una actuación largamente demandada por el entorno vecinal. “Parece que es más un intento de paralizar las obras… que realmente el interés del patrimonio que pueda tener ese edificio”, ha señalado.
Un proyecto clave y una decisión que no depende solo del Ayuntamiento
El Ayuntamiento impulsa desde hace meses la transformación del entorno del Portillo en una gran zona verde, con obras ya encauzadas y cronogramas públicos, en una de las operaciones urbanas de mayor impacto en el centro de la ciudad.
En este contexto, la alcaldesa ha subrayado además un elemento competencial: el edificio, ha indicado, es de titularidad estatal y de “estilo brutalista”, por lo que será la Administración del Estado la que deba valorar el alcance de la petición y el recorrido administrativo que pueda tener.
Apudepa y vecinos piden protección
La solicitud de BIC ha sido promovida por la Asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) y colectivos vecinales, que defienden el interés arquitectónico del inmueble y reclaman su preservación.
La campaña para frenar la “piqueta” y lograr la declaración de protección ha ido ganando visibilidad en los últimos días, con el foco puesto en el valor del edificio dentro del patrimonio contemporáneo de Zaragoza.