Chueca negocia con Vox contra el reloj: 96 horas para salvar el presupuesto de Zaragoza

La alcaldesa fija como límites la ZBE y los 22 millones en ayudas al transporte, pero abre la puerta a negociar el resto.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca / AZ

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha abierto la puerta a estudiar ajustes en el presupuesto municipal para intentar evitar el voto en contra de Vox en la votación del próximo jueves.

Tras confirmar que lleva negociando "toda la semana" con la formación —cuya portavocía ejerce ahora Eva Torres tras la reciente renuncia de Julio Calvo—, Chueca mantiene que dispone del "mejor presupuesto posible", pero reconoce que su objetivo es encontrar la fórmula para desbloquear la situación "porque no tiene mucho sentido que sigamos en el no por el no".

Dos líneas rojas que no se mueven. La regidora ha fijado con claridad los límites de cualquier negociación: el mantenimiento de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y la no renuncia a los 22 millones de euros en ayudas al transporte urbano a los que aspira en la convocatoria del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

Dos condiciones que Chueca defiende desde el "sentido común" —precisamente uno de los lemas más repetidos por Vox en campaña— y que tienen, además, respaldo legal y económico difícil de ignorar.

La alcaldesa ha recordado que la ordenanza de la ZBE salió adelante con la abstención del propio grupo municipal de Vox, y que el Ministerio liga expresamente esas ayudas al transporte a la imposición de sanciones en la zona de bajas emisiones.

Eliminarlas, ha advertido, supondría perder una inversión equivalente a la del río Huerva y obligaría a subir el precio del transporte público hasta un 40% para los zaragozanos.

"Yo las eliminaría encantada, no tengo ningún interés en sancionar a nadie por la ZBE cuando yo no la hubiese puesto", ha reconocido, "pero hay una ley del Gobierno de Sánchez que nos obliga a todos los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes".

El escenario si Vox dice no el jueves. Chueca se ha mostrado convencida de que el presupuesto acabará entrando en vigor, pero advierte de que si lo hace después de la moción de confianza prevista, el retraso será de "más de un mes" en el desbloqueo de partidas, convenios y proyectos en marcha en la ciudad. Un coste real para los zaragozanos que la alcaldesa pone sobre la mesa como argumento de presión.

Por ello, ha instado a Vox a que "sean razonables y no bloqueen, sino que trabajen por los ciudadanos y por que los proyectos de la ciudad sigan avanzando". El jueves es la fecha clave. Si el acuerdo no llega antes, Zaragoza podría entrar en una parálisis presupuestaria que nadie, ni PP ni Vox, podrá explicar fácilmente ante los vecinos.

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