Cierre constante de tiendas en calle Alfonso: ¿por qué duran poco y no tienen valor añadido?

Mientras los peatones perciben inestabilidad en el corazón comercial de Zaragoza, los datos del sector dibujan un escenario muy distinto.
Calle Alfonso, Zaragoza ./ Zaragoza Fieles
Calle Alfonso, Zaragoza ./ Zaragoza Fieles

Otra persiana bajada en pleno centro de Zaragoza. La tienda dedicada al universo de Harry Potter, ubicada en el número 35 de la calle Manifestación, ha cerrado apenas un año y medio después de su apertura. Con filas que llegaban hasta la plaza del Pilar y una expectación poco habitual en la ciudad. Hoy, el local vuelve a estar vacío. Y la sensación entre muchos peatones se repite: en calle Alfonso las tiendas abren con fuerza... pero duran poco

Sin embargo, los datos no dibujan un escenario de desplome comercial. Desde la consultora inmobiliaria CBRE matizan esta percepción. "La sensación es que abren y cierran muchos negocios, pero si lo comparamos con años atrás, la disponibilidad es menor", explican a HOY ARAGÓN. Actualmente, la tasa de locales disponibles en calle Alfonso es del 7%.

La evolución muestra una tendencia descendente clara: "A finales de 2022 era del 16%, en 2023 bajó al 12%, en 2024 al 9% y ahora está en el 7%". Es decir, en tres años prácticamente se ha reducido a la mitad el número de locales vacíos

En comparación con otras arterias comerciales de Zaragoza, los datos no sitúan a Alfonso en una posición débil. Paseo de la Independencia presenta en estos momentos una disponibilidad del 5%, San Ignacio de Loyola del 8% y Paseo Damas alcanza el 16%.

"En calle Alfonso ahora mismo prácticamente no hay disponibilidad real", subrayan desde la consultora. De hecho, apuntan a un fenómeno que llevaba años desaparecido: "Se están volviendo a pedir traspasos, una figura que estaba olvidada. Eso es porque hay demanda y operadores interesados". 

Entonces, ¿por qué la percepción ciudadana es distinta? La clave puede estar en el tipo de consumo que genera esta vía. "Calle Alfonso es una calle de compra por impulso", explican desde el sector. El cliente no acude con una necesidad concreta, sino que pasea, mira escaparates y decide en el momento. "Ves algo, te llama la atención y lo compras". Este modelo favorece negocios muy visuales, conceptos llamativos o propuestas vinculadas al take away, un formato que, según indican, "está súper demandado porque no necesita locales muy grandes".

Sin embargo, ese mismo carácter impulsa una alta rotación. Muchos negocios funcionan bien durante el efecto novedad, pero mantener el atractivo en el tiempo no siempre es sencillo. "Zaragoza es una ciudad bastante tradicional en el consumo; no somos de cosas muy raras", apuntan. Algunos conceptos muy especializados o demasiado nicho pueden despertar curiosidad inicial, pero les cuesta consolidarse. Cuando no encajan del todo con el público objetivo, la facturación se resiente y el relevo llega rápido. 

El precio del alquiler es otra variable que influye, aunque no es homogénea. "No nos gusta dar cifras cerradas por metro cuadrado porque depende muchísimo del local", explican. Factores como la fachada, si hace chaflán, la profundidad o si está completamente a pie de calle marcan diferencias notables.

Como referencia orientativa, un local de entre 80 y 90 metros cuadrados podría situarse en torno a los 60 euros por metro cuadrado. En superficies pequeñas, de unos 30 metros, el precio puede superar los 100 euros por metro cuadrado, mientras que en grandes espacios el coste unitario disminuye considerablemente. "Cuanto más pequeño es el local, más sube el precio por metro; cuanto más grande, más baja", resumen.

La configuración también es determinante. "Lo ideal es un local a pie de calle", recalcan. Espacios con escaleras o semisótanos pierden atractivo comercial, algo que se ha visto en otras zonas como Paseo Damas, donde antiguos locales de grandes marcas siguen sin ocuparse tras la reordenación estratégica de empresas como Inditex, que ha concentrado su presencia en macroflagships

En el caso de calle Alfonso, lejos de estar en crisis, la calle sigue despertando interés. "Hay operaciones cerradas que se verán próximamente y va a haber movimientos", avanzan desde el sector. La alta demanda implica que, cuando un negocio no funciona, otro operador está dispuesto a ocupar su lugar con rapidez. 

La conclusión es menos alarmista de lo que parece a simple vista. No hay más vacío, sino más rotación visible. La calle no pierde atractivo, pero sí exige propuestas muy ajustadas al perfil del consumo local. El debate, quizá, no sea si calle Alfonso se está apagando, sino cuánto dura hoy el efecto novedad en una de las arterias comerciales más transitadas de Zaragoza y qué tipo de comercio tiene realmente recorrido en una ciudad cada vez más exigente con lo que compra... y con lo que repite. 

Comentarios