Así desaparece un edificio de más de 500 años en pleno centro de Zaragoza
Las obras de demolición del inmueble situado en la calle Estébanes 12-14, en pleno casco histórico de Zaragoza, avanzan ya a gran velocidad. Las excavadoras han derribado prácticamente todo el edificio y únicamente permanece en pie parte de la fachada, que también desaparecerá próximamente, según ha confirmado el Ayuntamiento de Zaragoza.
La desaparición del inmueble ha reavivado la polémica patrimonial en la ciudad. Distintas entidades y especialistas llevaban meses reclamando medidas para evitar el derribo total de una de las construcciones civiles más antiguas del centro histórico, especialmente después del desprendimiento parcial de la fachada ocurrido hace unos meses en una de las calles más transitadas del Casco Histórico.
La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) llegó a solicitar la paralización cautelar de las obras. Sin embargo, la jueza de la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Zaragoza rechazó la medida en una resolución fechada el pasado 13 de mayo.
Aun así, el auto judicial sí establece una condición relevante: las obras deberán garantizar la recuperación y custodia de los elementos patrimoniales que puedan conservarse.
Precisamente, un informe pericial encargado por Apudepa defendía que bajo la fachada todavía permanecían elementos originales de un antiguo palacio tardogótico y sostenía que era posible conservar parte de la estructura sin necesidad de ejecutar una demolición integral.
El edificio tenía origen en el siglo XVI y fue reformado en 1880 por el arquitecto Antonio Miranda. Además, estaba catalogado como inmueble de Interés Arquitectónico B dentro del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
En su interior todavía se conservaban elementos de gran valor histórico, entre ellos pilares de piedra con arcos góticos, vigas de madera originales y una escalera central que comunicaba las cuatro plantas del inmueble.
El Ayuntamiento de Zaragoza declaró el pasado noviembre la situación de “ruina inminente” del edificio tras el desprendimiento de una medianera interior. El informe técnico municipal describía entonces un inmueble “abandonado” y con una importante falta de mantenimiento, señalando la existencia de forjados hundidos, grietas, desplomes y estructuras de madera deterioradas.
Según ese documento, la prioridad era “estabilizar el edificio impidiendo su caída descontrolada y a continuación proceder a su demolición”.
El inmueble pertenece a TON Desarrollos SL, sociedad vinculada al empresario aragonés Antonio Martínez Martínez, relacionado con el sector inmobiliario.
Tal y como publicó elDiario.es, el futuro proyecto previsto para el solar podría destinarse a apartamentos turísticos, aunque por el momento no existe confirmación oficial sobre cuál será el uso definitivo del espacio una vez concluyan las obras de demolición.

