La desconocida tradición del esperanto en Aragón todavía sigue viva en Zaragoza
En pleno corazón de Zaragoza, en la calle Cadena, se encuentra una de las asociaciones culturales más singulares y veteranas de Aragón: Frateco, la Asociación Esperantista de Zaragoza. Fundada en 1908, es una de las entidades en activo más antiguas del movimiento esperantista en España y un referente en la difusión del idioma universal creado por L. L. Zamenhof a finales del siglo XIX.
El nombre de la asociación, Frateco (“fraternidad” en esperanto), resume bien el espíritu con el que nació: promover un idioma común que sirviera como puente entre culturas y personas. Su fundación coincidió con la Exposición Hispano-Francesa celebrada en Zaragoza, en un ambiente de apertura internacional que favoreció la aparición de iniciativas culturales cosmopolitas.
Entre sus impulsores destacaron figuras como Agustín de Montagud, Rafael Benítez y Emilio Gastón Ugarte, quienes apostaron por la enseñanza y expansión de esta lengua auxiliar internacional.
Una labor continua durante más de un siglo
A lo largo de sus más de cien años de historia, Frateco no se ha limitado a impartir cursos de esperanto. Ha organizado conferencias, editado materiales didácticos y promovido congresos nacionales e internacionales. Incluso en épocas difíciles, tras la Primera Guerra Mundial, la asociación colaboró en la acogida en España de niños austriacos en situación de necesidad, en coordinación con redes esperantistas internacionales.
La actividad docente sigue siendo uno de sus pilares: cursos de esperanto presenciales y en colaboración con instituciones educativas de Zaragoza. Las reuniones semanales, que tradicionalmente se celebran los martes en la sede de la calle Cadena, permiten a los socios mantener el contacto con la lengua y la comunidad esperantista.
Otro de sus tesoros es su biblioteca especializada, con más de 3.000 volúmenes. Se trata de una de las colecciones en esperanto más ricas de España, con obras literarias, manuales y revistas que abarcan desde principios del siglo XX hasta la actualidad.
Patrimonio cultural en la ciudad
La huella de Frateco en Zaragoza no se limita a las aulas. La ciudad cuenta con un Monumento al Esperanto y una Glorieta del Esperanto, fruto del esfuerzo colectivo de socios y simpatizantes. Además, en el callejero zaragozano figura la calle Dr. Zamenhoff (Fuentes de Ebro), dedicada a Lázaro Zamenhof, el creador del idioma, cuyo nombre fue corregido oficialmente en 2012 después de años escrito con error como “Zamenhoff”.
En Zaragoza tiene su sede la Fundación Esperanto, creada en 1969 bajo el impulso del rector de la Universidad de Zaragoza, Miguel Sancho Izquierdo. Esta institución refuerza la labor de Frateco apoyando proyectos culturales, traducciones y ediciones. Uno de sus hitos más relevantes fue la publicación de la traducción completa de “Don Quijote de la Mancha” al esperanto en 1977, considerada una obra monumental en el ámbito de la literatura traducida.
La Fundación, gobernada por un patronato y financiada gracias a aportaciones de socios y simpatizantes, se ha convertido en un punto de referencia para el esperantismo hispano, con Zaragoza como epicentro.
Un idioma para unir culturas
El esperanto, lejos de ser una curiosidad del pasado, sigue vivo en comunidades repartidas por todo el mundo. Para sus defensores, no se trata de reemplazar las lenguas nacionales, sino de ofrecer un idioma neutral, fácil de aprender y cargado de simbolismo de igualdad.
En Zaragoza, Frateco continúa siendo el motor que mantiene esta idea en movimiento. Sus socios no solo preservan un legado centenario, sino que también miran al futuro, convencidos de que el espíritu de fraternidad que inspiró a Zamenhof sigue teniendo sentido en un mundo globalizado.

