Sonia Bello (CEO de Ebro Aire) : "A mi padre le prometí cuidar de su legado antes de fallecer"
Hay relevos generacionales que se planifican durante años. Y hay otros que llegan sin previo aviso, sin margen de aprendizaje y sin red. El de Sonia Bello, CEO de Ebro Aire, fue de los segundos.
En diciembre de 2023, su padre Vicente Bello, fundador de la empresa familiar, se jubilaba. Apenas dos meses después, en febrero de 2024, fallecía. “El legado iba a ser poco a poco pero las circunstancias cambiaron repentinamente con el fallecimiento de mi padre, así que el traspaso tuvo que ser muy rápido”. Lo que estaba pensado como una transición gradual se convirtió, de un día para otro, en una asunción total de responsabilidades.
“No nos había dado tiempo a ver nada con él”, recuerda. La empresa seguía en marcha, el equipo seguía trabajando y los clientes seguían exigiendo respuestas. Pero faltaba la figura que había sostenido todo durante décadas. “A mi al principio me dio mucho miedo porque tampoco conocía las entrañas de la empresa”.
Sonia Bello llevaba trabajando en Ebro Aire desde 1998 y aunque conocía bien la empresa, no es lo mismo ser parte del equipo que, de la noche a la mañana, estar al frente de todo el trabajo que con tanto esfuerzo había levantado Vicente con sus socios en los 90.
Por ello para Sonia asumir esa responsabilidad sin tener a su gran referente al lado ayudándole en los primeros pasos fue difícil, más aún cuando recuerda haberle hecho dos grandes promesas a su padre antes de fallecer: “Yo a mi padre le prometí dos cosas, una que cuidaría de mi madre y otra de su legado, de Ebro Aire”. Una doble responsabilidad que asumió junto a su hermano David, en un contexto emocional y exigente que no les dio margen para transitar el duelo.
El contexto tampoco ayudaba. El sector del metal y la automatización industrial sigue siendo, en gran medida, un sector predominantemente masculino. Y el salto a la dirección no solo implica tomar decisiones, sino también legitimarlas constantemente. “Parece que sigue sin valer lo que trabajas, siempre hay que demostrarlo”.
Aun así, era necesario avanzar, por lo que tanto ella como su hermano pequeño tomaron las riendas de Ebro Aire rápidamente. “Empezamos con pequeños cambios, con paciencia para no hacer cambios drásticos”. En ese momento Sonia vio la necesidad de ir adquiriendo más formación para gestionar la empresa y gracias a programas como Relevo Generacional pudo adquirir la confianza necesaria para continuar.
Ese proceso no solo le dio herramientas, sino también algo más difícil de encontrar: acompañamiento. “De ahí nació un grupo de mujeres y me sentí acompañada, mujeres CEO de empresas del metal que hacemos sinergia entre empresas y nos ayudamos”.
Su padre dejó una base sólida en la empresa, pero no un camino sencillo. “Me dejó un camino, pero de piedras”. Y, sin embargo, también dejó lo más importante: los valores. “Los valores de la empresa son el mejor legado, había unos valores muy grandes, de mucho trabajo y de mucha humildad”.
Ese enfoque se mantiene hoy en la gestión del equipo, uno de los pilares de la compañía. “Mi padre cuidaba mucho de la gente del equipo y por eso creo que siempre les ha ido bien. Eso lo hemos mantenido mi hermano y yo, nos gusta cuidar mucho del equipo”. Una forma de entender la empresa que pone el foco en las personas.
Los resultados empiezan a reflejar ese equilibrio entre continuidad y cambio. “Casi se ha duplicado la facturación desde el cambio generacional”. Un dato que valida una transición compleja, gestionada desde la prudencia pero también desde la convicción.
EBRO AIRE: INGENIERÍA A MEDIDA PARA UNA INDUSTRIA EN TRANSFORMACIÓN
Ebro Aire es una empresa aragonesa con más de 25 años de trayectoria especializada en automatización industrial. Su origen se remonta a los años 90, cuando Vicente Bello, junto a otros socios, inició su actividad en el ámbito de la mecanización y la automatización con un pequeño taller equipado con tornos y fresadoras.
Con la evolución tecnológica y la creciente demanda del mercado, el proyecto dio un paso más con la creación de Ebro Aire en 1998, orientada al suministro de producto terminado y soluciones completas para cliente industrial. “Teceplas vendía automatización industrial y mecanización y Ebro Aire suministramos material terminado y vendíamos a clientes”.
La compañía ha consolidado una fuerte implantación en Aragón, trabajando con empresas de referencia como Balay o Stellantis, y operando en sectores muy diversos. “La automatización engloba toda la industria”, explican, desde automoción hasta alimentación o sanidad.
Su propuesta de valor se basa en la personalización. “Es un traje a medida, somos expertos en automatización industrial, fabricamos a medida”. Ebro Aire no solo diseña y fabrica soluciones desde cero, sino que también adapta y automatiza maquinaria ya existente, ajustándose a las necesidades específicas de cada cliente.
Actualmente, la empresa cuenta con tres naves en Utebo: una dedicada a almacén y distribución de producto —como distribuidores de SMC—, otra centrada en mecanizado y una tercera enfocada al diseño y fabricación de soluciones.
En los últimos años, la compañía ha reforzado especialmente su capacidad en ingeniería y desarrollo, alineándose con las demandas de la Industria 4.0 y la creciente complejidad tecnológica del sector. “La tecnología avanza, y vas aprendiendo porque lo vas trabajando y el cliente lo va demandando”.
De cara al futuro, la estrategia pasa por consolidar ese posicionamiento técnico y ampliar capacidades en áreas clave. “Expandirnos en el mecanizado y el diseño y automatizar las soluciones concretas del cliente y seguir avanzando en el mercado con nuestro producto”. Entre sus líneas de desarrollo también se contempla la apertura a nuevos canales como el ecommerce.