El Colegio Alemán de Zaragoza: 70 años abriendo ventanas al mundo
El Colegio Alemán de Zaragoza cumple 70 años consolidado como uno de los proyectos educativos con mayor vocación internacional de Aragón. Siete décadas después de su fundación, el centro reivindica una identidad clara: excelencia académica, trilingüismo real y una apuesta decidida por la formación integral del alumnado.
El pasado mes de noviembre, el centro anunciaba el nombramiento de María Rubio y Leticia Tocado como nuevas directoras del centro, que asumieron el reto de liderar una nueva etapa de crecimiento y renovación pedagógica.
Si hay un hilo conductor en la trayectoria del centro, es su cultura de valores. “Siempre hablamos de las dos erres: responsabilidad y respeto, junto a la cultura del esfuerzo”, explican. Tres pilares que, aseguran, “nos describen como colegio”.
Pero el proyecto ha evolucionado. A esos fundamentos se han sumado el pensamiento crítico, la autonomía, la sensibilidad social, el voluntariado y la sostenibilidad. Y, por supuesto, los idiomas. “Todas las familias que vienen saben que los idiomas son parte de nuestra identidad. Nuestros alumnos terminan con un nivel muy alto y certificaciones oficiales”, subrayan.
No obstante, el discurso institucional también ha incorporado un matiz relevante en los últimos años: “Queremos alumnos brillantes, pero felices; seguros de sí mismos y preparados para trabajar en Zaragoza o en cualquier parte del mundo”.
El foco, insisten, ya no es únicamente el rendimiento académico. “Las familias piden acompañamiento individual, atender no solo lo académico sino también lo emocional”. Tras la pandemia, el paradigma ha cambiado: “Ahora el colegio tiene que trabajar también esa parte emocional. Las familias son más sensibles y exigen una comunicación cercana y transparente”.
En esa línea, el Plan de Altas Capacidades se integra en el Plan de Atención a la Diversidad con un enfoque de enriquecimiento curricular y acompañamiento emocional. “Colaboramos entre el docente y el Departamento de Orientación para identificar, evaluar y atender a cada alumno según sus necesidades”.
RENOVACIÓN DE ESPACIOS: PEDAGOGÍA Y ARQUITECTURA ALINEADAS
La renovación de las instalaciones ha sido otro de los hitos recientes. El centro fue reconocido en la Gala Aragonesa de la Edificación por la dirección y ejecución de la obra.
“Presumíamos de proyecto educativo sólido, pero nuestras instalaciones se habían quedado poco modernas”, reconocen. La reforma ha permitido “dar luz, abrir aulas, eliminar barreras arquitectónicas y generar espacios más flexibles para el aprendizaje cooperativo y por proyectos”. Una actualización que no es solo estética, sino pedagógica, donde el espacio actúa como facilitador de nuevas metodologías.
El Plan de Alto Rendimiento Deportivo responde a una demanda creciente. “Es un plan flexible para que los alumnos puedan combinar su deporte de alto rendimiento con el rendimiento académico”, explican.
La clave está en la adaptación: horarios personalizados, flexibilización de exámenes, coordinación docente y un tutor específico que realiza seguimiento individualizado. “Queremos que puedan llegar hasta segundo de Bachillerato sin abandonar su pasión por el deporte”. Esquí, esgrima, golf, baloncesto o triatlón son algunas de las disciplinas presentes en el programa.
El reconocimiento como centro PASCH —iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania— sitúa al colegio dentro de una red global de escuelas que promueven la lengua y la cultura alemanas: “Formar parte de esta red nos permite ofrecer información para estudiar en Alemania, materiales actualizados y participar en encuentros y concursos internacionales”, detallan.
Además, como centro examinador del DSD II (nivel B2/C1), sus alumnos pueden acceder a universidades de Alemania, Austria o Suiza sin necesidad de realizar pruebas adicionales de idioma. “Es una oportunidad universitaria y laboral muy potente”.
El alemán, destacan, aporta un valor diferencial en ámbitos como la ciencia, la ingeniería o la mecánica, y facilita el acceso a becas Erasmus en Alemania. “El alemán abre más puertas”.
Si tuvieran que sintetizar su propuesta, María Rubio y Leticia Tocado recurren a una metáfora: “El Colegio Alemán abre ventanas”. Ventanas al idioma, al deporte, a la música —con el proyecto Música 360 y la posibilidad de tocar instrumentos desde Primaria—, a los viajes, a las convivencias y a las prácticas laborales. “Damos la posibilidad de que nuestros alumnos miren por todas ellas y decidan en cuál se quieren quedar”.
Setenta años después, el mensaje del Colegio Alemán es claro: “Son 70 años formando a personas para un mundo global”. Una comunidad educativa que, según sus responsables, no solo construye expedientes brillantes, sino vínculos duraderos. “Cuando nuestros exalumnos vuelven, vemos que están formados profesional y personalmente. Y eso es el mayor orgullo”.