La fuerza del Ebro y las riadas llevan la búsqueda de Pablo Cebolla a 133 km de la última pista
La búsqueda de Pablo Cebolla, el joven desaparecido en el río Ebro a su paso por Zaragoza durante la madrugada del 13 de febrero, se ha ampliado en las últimas horas hasta el embalse de Mequinenza, un punto situado a más de 130 kilómetros río abajo de la capital aragonesa.
El dato refleja la enorme magnitud que ha alcanzado el operativo tras semanas sin resultados. Las últimas lluvias y el alto caudal del Ebro en las semanas posteriores a la desaparición han llevado a los equipos de búsqueda a ampliar progresivamente el radio de actuación por todo el curso del río.
El delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, confirmó este martes que los trabajos se extienden ya más allá del azud de Pina de Ebro y alcanzan zonas próximas al embalse de Mequinenza, en el límite oriental de Aragón.
MÁS DE 130 KILÓMETROS RÍO ABAJO
La distancia entre Zaragoza y el embalse de Mequinenza supera los 130 kilómetros siguiendo el curso del Ebro, un recorrido que atraviesa numerosos municipios de la ribera del río.
Esta ampliación responde a la posibilidad de que la corriente haya podido arrastrar el cuerpo a lo largo de decenas de kilómetros, especialmente teniendo en cuenta el fuerte caudal que llevaba el río durante los días posteriores a la desaparición.
Durante esas jornadas, el Ebro registró un importante aumento de caudal y velocidad, lo que dificulta enormemente las labores de rastreo y aumenta la distancia potencial que puede recorrer cualquier objeto o cuerpo arrastrado por la corriente.
El rastreo del Ebro presenta además grandes complicaciones. En muchos tramos, las orillas están cubiertas de maleza, ramas, cañas y vegetación densa, lo que reduce la visibilidad y dificulta el acceso a pie.
A esto se suman remansos, islas fluviales, presas y zonas de acumulación de sedimentos, lugares donde los equipos de emergencia centran especialmente la búsqueda.
Precisamente el embalse de Mequinenza es uno de los puntos que suelen revisarse en este tipo de operativos, ya que las corrientes tienden a ralentizarse al llegar a la presa, lo que puede favorecer la acumulación de materiales arrastrados por el río.
DRONES, HELICÓPTEROS Y PERROS ESPECIALISTAS
Ante la ampliación del área de rastreo, el dispositivo se ha reforzado con numerosos medios humanos y técnicos.
En la búsqueda participan actualmente Policía Nacional, Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME), Bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza y Bomberos de la Diputación Provincial de Zaragoza, además de efectivos de Protección Civil.
Entre los medios desplegados destacan:
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Drones de alta resolución para supervisar las riberas
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Helicópteros de Policía Nacional y Guardia Civil para reconocimiento aéreo
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Lanchas y buzos del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil
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Perros especializados en la localización de restos humanos de la UME y la Policía Nacional
Además, los Bomberos de Zaragoza han habilitado una plataforma digital de mapeo que integra todas las imágenes captadas por drones y helicópteros para analizar con detalle cada tramo del río.
Para mejorar la coordinación, el operativo se ha dividido en tres grandes zonas de actuación.
La primera abarca el término municipal de Zaragoza, donde trabajan los Bomberos municipales junto a la Policía Nacional.
La segunda comprende el tramo entre Zaragoza y el azud de Pina de Ebro, en el que operan la Guardia Civil y los Bomberos de la Diputación de Zaragoza.
La tercera zona se extiende desde la presa de Pina hasta el embalse de Mequinenza, donde intervienen la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias.
Desde la Delegación del Gobierno han pedido a familiares y personas que quieran colaborar en la búsqueda que lo hagan siempre bajo la coordinación de los equipos de emergencia, ya que acudir por libre a las riberas del río puede resultar peligroso.
Tras varias semanas de rastreo sin resultados, el objetivo del operativo es revisar de forma exhaustiva todo el curso del Ebro aguas abajo de Zaragoza, con la esperanza de poder localizar el cuerpo.

