Un gran tablero al aire libre en Zaragoza : así es el “Juego de la Oca gigante” de La Alfranca
En La Alfranca, a pocos kilómetros de Zaragoza, un Juego de la Oca gigante convierte el paseo por la naturaleza en una aventura educativa donde arte, geología y diversión se dan la mano.
A apenas 15 kilómetros de Zaragoza, en el término municipal de Pastriz, se encuentra uno de los espacios más originales y didácticos de Aragón: el “Juego de la Oca gigante” de La Alfranca, un itinerario al aire libre que transforma el clásico tablero infantil en una experiencia real, integrando arte, naturaleza y educación ambiental en un mismo recorrido.
UN TABLERO HECHO PAISAJE
El Juego de la Oca gigante forma parte del Jardín de Rocas, un espacio temático dentro de la finca de La Alfranca que pretende mostrar la diversidad geológica y natural de Aragón. En lugar de un tablero de mesa, aquí las casillas son senderos, plazas y miradores, cada uno inspirado en un elemento tradicional del juego: el puente, la posada, el pozo, el laberinto o la cárcel.
Los visitantes se convierten en fichas humanas que avanzan de una casilla a otra caminando por el paisaje. A lo largo del recorrido, esculturas y formaciones rocosas simbolizan cada etapa, y pequeñas explicaciones ayudan a comprender el significado geológico y artístico de cada punto. El resultado es un tablero monumental con 64 casillas, pensado para jugar y aprender a partes iguales.
UNA AULA ABIERTA DE GEOLOGÍA Y ARTE
El proyecto fue concebido como un espacio educativo al aire libre, donde los visitantes descubren la riqueza del paisaje aragonés a través de materiales naturales y diseño artístico. Las rocas utilizadas proceden de distintos puntos de la comunidad, y representan los principales tipos geológicos de Aragón: calizas, areniscas, yesos o pizarras.
Además del componente científico, el recorrido tiene un importante valor estético. Esculturas, miradores y juegos visuales dialogan con el entorno y convierten el paseo en una experiencia sensorial y reflexiva. La obra, creada por el artista aragonés Carlos Martín La Moneda, integra arte contemporáneo con interpretación ambiental, ofreciendo una lectura poética del territorio.
UN ENTORNO NATURAL ÚNICO CERCA DE ZARAGOZA
La finca de La Alfranca forma parte del conjunto natural de los Sotos y Galachos del Ebro, una de las zonas más valiosas desde el punto de vista ecológico en el valle medio del río. Además de este jardín, el enclave alberga el Centro de Interpretación de la Agricultura y el Medio Ambiente, el Palacio de los Marqueses de Ayerbe, el Museo de la Muestra Permanente de Aves Esteparias y amplias zonas de recreo y senderismo.
Por su cercanía a Zaragoza y su fácil acceso, La Alfranca se ha consolidado como una de las escapadas familiares más recomendables para pasar un día diferente, especialmente para quienes buscan un plan educativo y al aire libre.
UNA EXPERIENCIA PARA TODAS LAS EDADES
El recorrido del Juego de la Oca gigante está pensado para niños, jóvenes y adultos, y puede realizarse a cualquier ritmo. No requiere entrada específica ni material adicional: basta con seguir las señales y avanzar de casilla en casilla. El itinerario es accesible y gratuito, aunque se recomienda llevar calzado cómodo, agua y protección solar, especialmente en los meses más calurosos.
La visita completa puede durar entre una y dos horas, dependiendo del ritmo de cada grupo. A lo largo del camino, los visitantes pueden detenerse en los miradores o descansar en las zonas habilitadas mientras disfrutan de las vistas del paisaje ribereño.
UN PLAN PERFECTO PARA DISFRUTAR Y APRENDER
Visitar el Juego de la Oca gigante de La Alfranca es mucho más que recorrer un tablero a gran escala: es una invitación a jugar, aprender y conectar con la naturaleza. Es un ejemplo de cómo el arte y la educación ambiental pueden convivir en un mismo espacio, ofreciendo una actividad diferente y enriquecedora para toda la familia.
En tiempos en los que los niños pasan tantas horas frente a pantallas, esta propuesta recupera el valor del juego tradicional, el paseo tranquilo y el aprendizaje activo. Y todo ello, a pocos minutos de Zaragoza, en un entorno que demuestra que la diversión y la cultura pueden ir de la mano.

