El grave problema de las aves que migran a Rusia y están de paso en Zaragoza: "Pedimos paciencia"

Las palomas torcaces, en plena migración hacia el norte de Europa, obligan a intensificar la limpieza en la ciudad mientras el Ayuntamiento insiste en que es un fenómeno temporal difícil de evitar.
Palomas torcaces
Palomas torcaces

Con la llegada de la primavera, Zaragoza vuelve a enfrentarse a una situación que se repite cada año pero que no deja de generar molestias entre los vecinos: la presencia masiva de palomas torcaces durante su paso migratorio. Estas aves, que hacen escala en la ciudad en su ruta hacia el norte de Europa, están provocando un aumento notable de suciedad en calles, aceras y espacios públicos.

El principal problema es visible a simple vista: los excrementos que dejan a su paso. Durante estos días, es habitual encontrar zonas especialmente afectadas, lo que ha obligado al Ayuntamiento a activar un dispositivo extraordinario de limpieza.

Desde el servicio de Limpieza Pública se están llevando a cabo labores intensivas con agua a presión para tratar de mantener la ciudad en las mejores condiciones posibles, aunque reconocen que se trata de un fenómeno difícil de evitar por completo.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos a través de sus redes sociales: "Un año más llegan las palomas torcaces a Zaragoza. Por eso desde el Ayuntamiento intensificamos las limpiezas especiales e intensivas para paliar esta suciedad que no podemos evitar. Os pedimos paciencia, pronto la situación volverá a la normalidad".

Detrás de esta situación hay un fenómeno natural de gran magnitud. Cada año, entre dos y tres millones de palomas torcaces cruzan los Pirineos en sus desplazamientos migratorios. Muchas de ellas proceden de países como Rusia, Alemania o incluso regiones más al norte como Finlandia, Noruega o Suecia.

Zaragoza se encuentra en uno de esos corredores naturales de paso, lo que explica la gran concentración de aves en determinados momentos del año.

Sin embargo, este patrón está cambiando. Factores como el cambio climático o la intervención humana en el entorno están modificando sus rutas. Los inviernos más suaves, con temperaturas menos extremas, están provocando que algunas aves incluso dejen de migrar, aumentando la población sedentaria en las ciudades.

Además, se están detectando variaciones en las rutas tradicionales. Dependiendo de las condiciones meteorológicas, especialmente del viento, las torcaces pueden optar por diferentes trayectos: desde el eje central de la península hasta rutas costeras por el norte o incluso por el Mediterráneo.

Otro factor que influye es la proliferación de parques eólicos en zonas de paso habituales. Estas infraestructuras generan campos que alteran la orientación de las aves, obligándolas a buscar alternativas.

Todo ello contribuye a que ciudades como Zaragoza se conviertan en puntos clave —y cada vez más frecuentes— de parada en su migración.

Aunque las molestias son evidentes, desde el Ayuntamiento insisten en que se trata de una situación puntual y estacional. En cuestión de semanas, las aves continuarán su camino hacia el norte y la ciudad recuperará su estado habitual.

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