Un hallazgo arqueológico en el Coso aporta nuevos datos sobre la Zaragoza romana

Las obras en el entorno del Coso han sacado a la luz una estructura romana que podría estar vinculada al sistema hidráulico de la antigua Caesaraugusta, aportando nuevos datos sobre la ciudad.

Restos arqueológicos hallados en el Coso
Restos arqueológicos hallados en el Coso

Las obras de reforma de la plaza de San Miguel y el Coso, en el centro de Zaragoza, están sacando a la luz nuevos datos sobre el pasado romano de la ciudad. Los trabajos arqueológicos que acompañan a la intervención urbana han permitido documentar restos de una estructura romana que podría corresponder a un antiguo puente con funciones hidráulicas, lo que aporta información clave sobre la antigua Caesar Augusta

El descubrimiento se ha producido en las zanjas abiertas en el cruce del Coso con la calle Espartero, donde los arqueólogos han localizado una arcada situada a unos cuatro metros de profundidad. La estructura, construida con opus caementicium —el hormigón romano—, podría haber servido para salvar una vaguada que atravesaba esta zona de la ciudad en época romana. 

Un posible puente con funciones de acueducto

Los expertos municipales apuntan a que la estructura hallada podría haber sido un puente que también funcionaba como acueducto, transportando agua desde el río Huerva hacia el interior de la ciudad romana. Este hallazgo ayudaría a comprender mejor cómo se organizaba el sistema de abastecimiento de agua de Caesar Augusta, un aspecto sobre el que todavía existen varias hipótesis. 

Según el jefe del Servicio Municipal de Arqueología, José Juan Domingo, se trata de un descubrimiento de gran interés histórico porque es la primera estructura de este tipo identificada en Zaragoza. La estructura se habría construido en las primeras décadas de vida de la colonia romana y posteriormente quedó integrada en la evolución urbanística de la ciudad. 

Nuevos datos sobre la extensión de Caesar Augusta

Los restos encontrados también permiten avanzar en el conocimiento sobre la extensión original de la ciudad romana. Hasta ahora existían dudas sobre si el área comprendida entre el Coso y el río Huerva había sido un barrio periférico o un espacio urbano secundario.

Sin embargo, los datos obtenidos en esta intervención arqueológica indican que esta zona formaba parte de la ciudad consolidada desde los primeros momentos de Caesar Augusta, y no de un barrio exterior o vicus desarrollado posteriormente. 

Los restos se conservarán bajo el pavimento

Una vez documentada la estructura mediante fotografías, dibujos arqueológicos y escaneado en 3D, los restos se protegerán y permanecerán conservados bajo el pavimento de la calle, siguiendo el procedimiento habitual en este tipo de intervenciones urbanas. 

Este sistema permite que el patrimonio arqueológico quede registrado, protegido y estudiado, sin interferir en el desarrollo de las obras de renovación urbana.

No obstante, debido a la relevancia del hallazgo, los arqueólogos han decidido abrir una nueva cata arqueológica para comprobar si la estructura continúa en el subsuelo y obtener más información sobre su función y dimensiones. 

Material arqueológico de diferentes épocas

Durante las excavaciones también se han recuperado numerosos materiales arqueológicos pertenecientes a distintas épocas históricas. Estos restos han sido trasladados a dependencias municipales para su limpieza, análisis y catalogación. 

Los especialistas recuerdan que el subsuelo de Zaragoza suele ofrecer restos fragmentados o en estado delicado, debido a que durante siglos las obras urbanas se realizaron sin control arqueológico. No fue hasta la década de 1980 cuando comenzaron a aplicarse seguimientos patrimoniales sistemáticos en las obras de la ciudad

Un nuevo capítulo en la historia de Zaragoza

Cada descubrimiento arqueológico permite reconstruir con mayor precisión cómo era la antigua Caesar Augusta, fundada en época romana y considerada uno de los principales núcleos urbanos del valle del Ebro.

Los trabajos en el entorno de San Miguel y el Coso demuestran, una vez más, que bajo las calles de Zaragoza sigue escondida una parte fundamental de la historia de la ciudad, que continúa apareciendo gracias a las intervenciones urbanísticas actuales. 

Comentarios