“Curamos cuando podemos y acompañamos siempre”: la filosofía del Hospital San Juan de Dios

De maternidad a centro especializado en rehabilitación, nefrología o salud bucodental, el hospital zaragozano refuerza su papel en la sanidad pública mientras mantiene intacta su esencia: cuidar a cada persona más allá de su enfermedad
Berta Sanz, Directora del Hospital Sal Juan de Dios
Berta Sanz, Directora del Hospital Sal Juan de Dios

Durante décadas, miles de zaragozanos comenzaron su historia en el Hospital San Juan de Dios. En sus primeros años fue un hospital materno-infantil y quirúrgico, un lugar donde nacieron generaciones enteras. Aquella etapa dejó una huella tan profunda en la ciudad que el centro ha impulsado recientemente la iniciativa “Yo nací aquí”, con la que quiere reunir cada 19 de marzo a quienes llegaron al mundo entre sus paredes.

Hoy, más de siete décadas después, el hospital continúa escribiendo historias, aunque con una misión distinta. “Curamos cuando podemos curar y cuidamos y acompañamos desde la hospitalidad”, resume la Dra. Berta Sáez Gutiérrez, directora gerente del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza.

Hospital San Juan de Dios, Zaragoza
Hospital San Juan de Dios, Zaragoza

El hospital ha evolucionado hacia un centro especializado en atención intermedia y cuidados complejos, pero mantiene intacta su esencia. “Lo que permanece es nuestra identidad, la hospitalidad. Es una manera de cuidar que empieza por mirar a la persona como una persona y no como un número”, explica Sáez.

Ese principio sigue guiando el trabajo diario del centro para que quien llega al hospital lo haga con la expectativa de sentirse mejor, física y emocionalmente.

MÁS ALLÁ DE LOS CUIDADOS PALIATIVOS

El Hospital San Juan de Dios es el único hospital en Aragón que cuenta con una Unidad de Cuidados Paliativos con acreditación oficial del Ministerio de Sanidad, una de sus señas de identidad y referencia en la comunidad.

Pero esa imagen, explica su directora, es hoy incompleta. “Los cuidados paliativos forman parte de nuestra identidad, pero el hospital es mucho más”, subraya. Actualmente el centro desarrolla servicios como neurorrehabilitación, nefrología, atención geriátrica u hospitalización de agudos. En geriatría, el foco está en la fragilidad y la convalecencia: ayudar a recuperar autonomía, prevenir el deterioro funcional y coordinar el cuidado con la red social y sanitaria cuando el paciente vuelve a casa.

En todos ellos el enfoque es el mismo, mirar a cada paciente de forma integral, pero en los cuidados paliativos es aún más importante escuchar qué necesitan en esa situación.Intentamos ver a la persona, qué necesita en ese momento y qué tenemos nosotros en nuestras manos para que ese acompañamiento sea el mejor”, explica Sáez. Para ello intervienen equipos multidisciplinares que incluyen personal médico, enfermería, psicología y también acompañamiento espiritual o religioso para quien lo solicita.

INNOVAR PARA CUIDAR MEJOR

Tradición y modernidad conviven en el ADN del hospital. Para Sáez, no son conceptos opuestos sino complementarios. “La tradición es nuestra base ética: dignidad, respeto y hospitalidad. La modernidad es una exigencia clínica que nos aporta excelencia, tecnología útil y mejora continua”, afirma. Sáez tiene muy claro que es algo que tiene que estar en el día a día del hospital, ya que Sáez subraya que la mejora continua y la incorporación de tecnología útil son imprescindibles para sostener la calidad y la seguridad asistencial.

Un ejemplo de esa apuesta por la innovación es el ABB Ability Awards 2025 recibido este año por una tecnología basada en inteligencia artificial que detecta caídas en pacientes de neurorrehabilitación a través de una cámara ciega que no recoge imágenes, sino que detecta si hay una persona en el suelo de la habitación o el baño y lanza una alerta inmediata para que el personal sanitario intervenga en menos de 15 segundos.

La neurorrehabilitación es precisamente una de las áreas donde más se ha invertido en innovación. En ella se emplean exoesqueletos, realidad virtual o sistemas electromecánicos de entrenamiento de la marcha, además de equipamientos adaptados para pacientes con movilidad reducida.

El objetivo de esta área es atender la convalecencia y la mejora funcional, para lograr que las personas salgan del hospital pudiendo valerse por sí mismas y puedan tener una vida lo más normal posible.

“No invertimos por invertir, sino en áreas donde sabemos que podemos aportar más valor a los pacientes”, explica Sáez.

Aunque se trata de un centro privado, su actividad está estrechamente vinculada al sistema sanitario público desde hace años, ya que el 95% de su actividad se realiza en colaboración con el Servicio Aragonés de Salud, lo que lo convierte en un aliado clave de la sanidad pública en Aragón.

Esa colaboración es especialmente relevante en áreas como la rehabilitación, la convalecencia o la nefrología, donde el hospital se ha convertido en una referencia regional.

UNA REFERENCIA EN EL ÁREA DE NEFROLOGÍA

La unidad de nefrología es una de las de mayor referencia de la comunidad y requiere de una atención muy especializada y personalizada, ya que suelen ser pacientes que acuden a hacerse el tratamiento de diálisis hasta tres veces a la semana durante varias horas, por lo que "se crea un vínculo muy especial que requiere una atención diferente", comenta su directora.

Ese vínculo ha impulsado programas innovadores de acompañamiento, apoyo psicológico, ejercicio físico adaptado, espacios de lectura o incluso proyectos terapéuticos con música para hacer las horas más amenas durante el tratamiento.

También destaca la Unidad de Salud Bucodental, referencia en Aragón en la atención a personas con necesidades especiales. Trabaja principalmente con tres colectivos: niños con discapacidad, adultos con discapacidad y personas en situación de vulnerabilidad.

En 2025 registró 1.336 consultas, reflejo de una demanda creciente de este tipo de atención especializada.

OBRA SOCIAL: ESQUELETO DEL HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS

Más allá de la tecnología o la especialización médica, hay un elemento que define la cultura del Hospital San Juan de Dios: su obra social, que es una de sus señas de identidad.

Uno de sus pilares es el voluntariado. El centro cuenta con 115 voluntarios activos que desarrollan 14 programas de acción social dentro del hospital. “Nuestros voluntarios dedican cuerpo y alma a nuestros pacientes de forma desinteresada, ellos ven la vulnerabilidad no como una condena, sino como una oportunidad para cuidar mejor”, explica la directora.

Su trabajo es especialmente importante para combatir la soledad no deseada, uno de los problemas sociales que más preocupa al hospital. En colaboración con el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, se desarrollan programas de acompañamiento que comienzan en el hospital y continúan en los domicilios de los pacientes. “Lo que más valoran muchas personas es tener alguien que les escuche sin prisas”, señala Sáez.

El envejecimiento de la población y la creciente complejidad de las enfermedades plantean nuevos retos al sistema sanitario, por lo que para el Hospital San Juan de Dios, uno de los principales desafíos será atraer y cuidar talento sanitario, algo clave teniendo en cuenta que “no podemos cuidar de forma excelente a los pacientes si no cuidamos a quienes los atienden”, afirma Sáez.

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