Zaragoza da luz verde definitiva a la depuradora de Tereos en el Picarral pese a las quejas
El pleno del Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado este jueves de forma definitiva la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permitirá a la empresa agroindustrial francesa, Tereos, instalar una planta depuradora junto a su fábrica en el barrio zaragozano de El Picarral. Esta decisión ha salido adelante con el respaldo del equipo de gobierno municipal pese a las quejas de los vecinos y partidos de la oposición que se han escuchado en el salón de plenos, quienes han advertido sobre los impactos ambientales y sociales del proyecto.
"La instalación de una depuradora en una actividad industrial siempre es una buena noticia", ha defendido el consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano, quien ha recordado que Zaragoza ya depura el 99% de sus aguas, según datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro. A su juicio, este tipo de actuaciones demuestran que las instalaciones industriales de la ciudad "son responsables" y contribuyen a que Zaragoza "sea un referente en depuración".
Sin embargo, la oposición no comparte ese optimismo. El concejal de Zaragoza en Común, Suso Domínguez, ha advertido de que la depuradora no solucionará los problemas que los vecinos del Picarral sufren desde hace años: ruidos, olores, emisiones contaminantes e incluso la aparición de animales muertos y sustancias sospechosas en el alcantarillado. "El biogás que se genere se quemará como una antorcha, afectando al medioambiente", ha alertado.
Desde Chunta Aragonesista, Sergio Tapia ha calificado el proyecto como "una aberración" tanto por su impacto en la salud del vecindario como por el modelo de ciudad que representa. "Esto es una vuelta al pelotazo y al despotismo urbanístico", ha denunciado, reprochando al gobierno municipal su falta de voluntad política para plantear alternativas.
También se ha mostrado crítico el portavoz socialista, Horacio Royo, quien ha instado a la alcaldesa, Natalia Chueca, a "bajarse de Silicon Valley" y visitar el barrio para conocer de primera mano las condiciones en las que viven sus vecinos. “Vive fuera de la realidad de esta ciudad”.
En el mismo sentido, Olga de la Cruz, de la asociación Vado del Barrio Jesús, ha denunciado la falta de diálogo con el barrio. "No sé con qué vecinos han hablado, pero con los del Picarral no. Es una vergüenza. Hay gente enferma porque los ruidos por la noche son aterradores", ha lamentado. Y ha añadido: "Nos quieren enfrentar con los trabajadores, pero lo que queremos es que la empresa se traslade a otro sitio".
Por su parte, el portavoz de Vox, Julio Calvo, ha recordado que la fábrica se instaló en la zona hace más de 60 años, cuando el entorno era un polo industrial de la ciudad. Calvo ha descartado la opción de trasladarla, asegurando que “no es viable” y podría suponer su salida de España. “Si la fábrica se va a quedar, es preferible que tenga una depuradora que evite las molestias”, ha argumentado.
La modificación urbanística afecta a la ordenación del suelo industrial que ocupa actualmente la planta, con una nueva delimitación en forma de "L" que permitirá levantar la nueva infraestructura. Según ha explicado el consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano, el uso industrial de la parcela está permitido desde hace décadas y el proyecto cuenta con informes favorables del Ayuntamiento y del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA).
La nueva instalación, con una inversión de 20 millones de euros, no aumentará la capacidad de producción de la planta, sino que servirá para tratar los residuos generados en el propio proceso industrial. Según la empresa, el 80% de esos residuos se transformarán en biogás, que podrá ser reutilizado para reducir el consumo de gas natural en la fábrica. Los vecinos, sin embargo, ven en ello una operación que beneficiará económicamente a Tereos mientras siguen soportando las consecuencias de su actividad.
El proyecto también busca aliviar la carga de la depuradora de La Cartuja y, según el Consistorio, contribuir a mejorar el entorno del barrio. Pero en el Picarral muchos siguen sintiendo que sus reivindicaciones han sido ignoradas.

