La obra más famosa del zaragozano Pablo Gargallo tiene siete copias repartidas por el mundo

La historia y las curiosidades detrás de El Profeta, la escultura que convirtió al artista en un referente internacional.
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La obra más famosa del zaragozano Pablo Gargallo tiene siete copias repartidas por el mundo

El zaragozano Pablo Gargallo es, junto a Pablo Serrano, uno de los grandes nombres de la escultura española del siglo XX. Pero si hay una obra que resume su genio, su visión modernista y su audacia, esa es El Profeta, una pieza monumental que hoy tiene siete copias oficiales distribuidas en museos de Europa y Estados Unidos.

Una creación que no sólo marcó un antes y un después en la historia de la escultura, sino que también consolidó el nombre de un artista.

Un grito en bronce que cambió la escultura moderna

El Profeta fue concebido en 1933, apenas un año antes de que Gargallo falleciera. La obra representa a un hombre de gesto enérgico, boca abierta, un brazo alzado como quien proclama un mensaje al mundo. Para muchos expertos, esa figura podría interpretarse como San Juan Bautista, aunque Gargallo nunca lo confirmó.

Lo realmente revolucionario no fue el tema religioso, sino la forma. El escultor aragonés desarrolló aquí uno de los conceptos que lo harían eterno: el uso del vacío como parte fundamental de la obra. En lugar de esculpir volúmenes compactos, Gargallo apostó por huecos, planos tensos y espacios atravesados por la luz. Una forma de “dibujar el aire” que lo convirtió en uno de los pioneros de la escultura moderna europea.

Una obra póstuma que viajó más que su autor

Aunque el modelo original se terminó en escayola, Gargallo murió en 1934 sin ver la pieza fundida en bronce. Su familia y colaboradores ejecutaron la fundición en 1936, dando lugar a una serie limitada que, con el paso de los años, se convertiría en una auténtica constelación internacional del arte aragonés:

Dónde están las siete copias del Profeta

La copias se encuentran repartidas por el mundo entre: París – Musée National d’Art Moderne, Bilbao – Museo de Bellas Artes, Amberes – Museo Middelheim, Baltimore – The Baltimore Museum of Art, Washington D.C. – Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, Lisboa – Fundação Calouste Gulbenkian y Madrid – Museo Reina Sofía.

A ellas se suman varias pruebas de artista, entre las que destaca una custodiada en el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza, el gran centro mundial dedicado al escultor.

Que su obra icónica esté repartida por media Europa y Norteamérica no es casualidad: El Profeta fue rápidamente reconocida como una de las grandes esculturas del siglo XX. Su capacidad para mezclar tradición clásica, lenguaje cubista y emoción expresionista la convirtió en un hito que los museos se disputaron durante décadas.

Curiosidades: de Zaragoza al mundo

Gargallo se consideraba autodidacta, aunque pasó por talleres parisinos donde coincidió con Picasso, Julio González o Archipenko. El Profeta mide más de dos metros de altura, pero su ligereza visual hace que parezca casi flotante.

Además, los vacíos de la escultura están diseñados para que la luz cambie el gesto del personaje según la hora del día. Aunque hoy es su obra más reconocida, no fue la más famosa en vida: la celebridad de El Profeta llegó después de su muerte.

En 2025, el Reina Sofía recuperó su copia del jardín de Sabatini, devolviendo a la obra su carácter de “escultura pública”.

Pablo Gargallo transformó la forma de entender la escultura. Su visión, adelantada a su tiempo, convirtió el bronce en un espacio donde la materia y el vacío dialogan. Un artista que, a pesar de triunfar en París y Barcelona, nunca olvidó sus raíces zaragozanas.

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