De Mali al Parque Bruil de Zaragoza: "Un invierno en la calle pasa factura para siempre"

Decenas de jóvenes migrantes, en su mayoría solicitantes de asilo procedentes de Mali, duermen desde hace meses en este entorno.
Estado actual del Parque Bruil de Zaragoza / HOY ARAGÓN
Estado actual del Parque Bruil de Zaragoza / HOY ARAGÓN

El Parque Bruil se ha convertido este verano en el epicentro de una problemática social inédita en Zaragoza. Decenas de jóvenes migrantes, en su mayoría solicitantes de asilo procedentes de Mali, duermen desde hace meses en este entorno ante la falta de recursos estatales y la saturación del albergue municipal, que se encuentra lleno a diario desde antes del verano.

"Siempre ha habido personas sin hogar en el entorno del albergue porque ofrecemos servicios abiertos como el desayuno, las duchas o el ropero. Pero lo que hemos visto este verano es absolutamente inédito: un cambio de perfil y un aumento notable de migrantes solicitantes de protección internacional", explica a HOY ARAGÓN Yolanda Mañas, jefa de Servicios Sociales Especializados del Ayuntamiento de Zaragoza.

UN PERFIL INÉDITO Y CAMBIANTE

La presencia de migrantes subsaharianos en Zaragoza no había sido significativa hasta ahora. La situación política y social en Mali, reconocido como país en conflicto, ha disparado las llegadas. "Hace unos años atendimos a refugiados sirios, más tarde a desplazados ucranianos… Ahora son los subsaharianos quienes protagonizan esta realidad. No es un crecimiento lineal, depende de las crisis internacionales", cuenta Mañas.

En junio, los equipos municipales detectaron a 22 personas solicitantes de protección internacional en la zona. A finales del mismo mes la cifra se había duplicado, y en la última visita realizada el 17 de septiembre contabilizaron 35 migrantes subsaharianos, principalmente de Mali, Guinea Conakry, Burkina Faso, Senegal y Nigeria. En total, unas 57 personas pernoctaban en los alrededores del parque.

EL COLAPSO DEL SISTEMA DE ASILO

El problema se agrava porque el sistema estatal de protección internacional está colapsado. Conseguir una cita en extranjería para formalizar la solicitud puede demorarse meses o incluso más de un año. "A un joven de Mali le dieron en junio una cita en Castellón… para marzo de 2026. Mientras tanto, queda en la calle", relata Mañas.

El Ayuntamiento recuerda que la atención a solicitantes de asilo es competencia del Gobierno central, que mantiene convenios con entidades para su acogida. Sin embargo, el retraso en la asignación de plazas obliga a los servicios municipales a asumir parte de la carga.

"Si de las 57 personas que había en el Parque Bruil, 35 fueran atendidas por el sistema estatal, nosotros podríamos concentrarnos en los 22 restantes, que sí son personas sin hogar de perfil tradicional. Pero ahora mismo no podemos atender a todos con los recursos de los que disponemos", advierte la responsable.

UN PERFIL DISTINTO

A diferencia de la población sin hogar habitual en Zaragoza, los nuevos usuarios tienen un perfil diferente: jóvenes de entre 20 y 30 años, recién llegados, con estudios básicos y muchas ganas de trabajar. "Son chavales que vienen a intentar hacer una vida, no a vivir en la calle. Si pasan un invierno en Zaragoza sin techo, cuando regresen no serán los mismos. Un invierno en la calle pasa factura para siempre", alerta Mañas.

Los propios migrantes lo confirman en sus conversaciones con los servicios sociales. "Nos dicen que están preocupados por la llegada del invierno, que no saben qué va a ser de ellos. Y esa incertidumbre genera mucha angustia", explica.

EL ALBERGUE, DESBORDADO DESDE MARZO

La presión también se nota dentro del albergue municipal, que está lleno de forma permanente desde marzo. Antes, las plazas solían agotarse solo en días puntuales. Ahora, las colas son diarias: cuando unos usuarios cumplen los seis días de estancia máxima y salen, otros entran inmediatamente.

Entre el 1 de marzo y el 17 de septiembre, más de un centenar de solicitantes de asilo han pasado por el albergue en distintos momentos. "Nuestro recurso está pensado para personas que no tienen nada, que necesitan lo básico. Pero el catálogo de servicios de protección internacional es mucho más amplio. No podemos sustituirlo", recalca Mañas.

PREOCUPACIÓN VECINAL

El malestar de los vecinos del entorno del Parque Bruil es evidente. "Es comprensible que no quieran ver cada día a decenas de jóvenes durmiendo en el parque. Una ciudad europea no puede tener esta imagen", reconoce la jefa de servicios sociales.

En otras zonas de Zaragoza también existen focos de sinhogarismo, como bajo algunos puentes o en asentamientos chabolistas, pero ninguno tan numeroso ni tan visible como el del Parque Bruil.

MEDIDAS EN MARCHA

El Ayuntamiento trabaja contrarreloj en la búsqueda de alternativas para paliar la situación. Entre ellas, la ampliación de plazas en el albergue municipal, una vez finalicen las obras a finales de octubre o principios de noviembre, así como acuerdos con hoteles, reconversión de viviendas sociales y uso temporal de pabellones municipales.

"Necesitamos que cada institución asuma sus competencias. El Gobierno central debe atender a los solicitantes de asilo y el Ayuntamiento a las personas sin hogar de la ciudad. Solo así podremos dar una respuesta adecuada", concluye Mañas.

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