El radar que más multa de Zaragoza vuelve a por todas para 'pillar' a quien exceda la velocidad
Las principales arterias de acceso a Zaragoza, como la avenida de Navarra, se han convertido en escenarios habituales de excesos de velocidad. Con amplios tramos rectos y hasta tres carriles por sentido, estas vías invitan a algunos conductores a ignorar los límites establecidos. Ante esta situación, la Policía Local ha intensificado la vigilancia con radares en un intento de prevenir graves accidentes y atropellos.
El caso del conductor a 116 km/h
El pasado martes, 19 de noviembre, la patrulla policial interceptó a un vehículo que circulaba a 116 km/h en la avenida de Navarra, a la altura del centro comercial Augusta. Este tramo urbano está limitado a 50 km/h, por lo que el conductor, un joven de 23 años, no solo superó el límite permitido, sino que lo duplicó con creces. Según el artículo 379.1 del Código Penal, sobrepasar en más de 60 km/h el límite en una vía urbana constituye un delito. Como resultado, al infractor se le han abierto diligencias penales y será citado a un juicio rápido.
El Ayuntamiento de Zaragoza lleva tiempo implementando medidas para pacificar el tráfico en sus calles, incluyendo la limitación de la velocidad a 30 km/h en muchas de ellas. Estas iniciativas buscan proteger a los usuarios más vulnerables, como peatones, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal. Sin embargo, en grandes avenidas como la de Navarra, los excesos de velocidad siguen siendo un desafío constante.
La única solución efectiva parece ser el uso de radares y sanciones. Aunque estas medidas han generado críticas por parte de algunos ciudadanos, que las califican como un mero "afán recaudatorio", la realidad es que los accidentes derivados de la velocidad excesiva suelen tener consecuencias fatales. El año pasado, la Policía Local tramitó un total de 202.835 multas, de las cuales 83.471 fueron por exceso de velocidad.
La problemática del exceso de velocidad en Zaragoza no solo afecta a la seguridad vial, sino también a la percepción de las medidas de control. Muchos critican la colocación de radares en lugares estratégicos, como detrás de marquesinas de autobús o zonas de escasa visibilidad. Sin embargo, el objetivo principal de estas herramientas es salvar vidas, recordando que conducir a velocidades propias de autopista en un entorno urbano puede tener consecuencias devastadoras.


