Las exigencias de los vecinos por la reforma de Plaza San Miguel y Coso: estas son
La reforma integral de la plaza de San Miguel y el entorno del Coso, recientemente aprobada por el Ayuntamiento de Zaragoza, ha generado malestar entre vecinos y comerciantes de la zona. A través de la Plataforma vecinal que los representa, han denunciado que el proyecto ha recibido luz verde sin que se hayan resuelto formalmente las alegaciones que presentaron en tiempo y forma, lo que consideran una falta grave de transparencia en el proceso administrativo.
El colectivo denuncia que, pese a haber remitido varias propuestas y advertencias sobre los efectos de las obras, el Consistorio no ha dado respuesta oficial antes de ratificar el proyecto. Aunque reconocen que algunas de sus sugerencias han sido parcialmente incorporadas al diseño final, insisten en que existen tres demandas que consideran esenciales y que no han sido atendidas de manera adecuada.
Una de las principales peticiones es posponer el inicio de los trabajos dos meses. La razón es evitar que los establecimientos comerciales tengan que afrontar dos campañas navideñas consecutivas con el entorno en obras, una situación que, en su opinión, comprometería seriamente la actividad económica de muchos negocios locales. Aseguran que ya han soportado circunstancias difíciles en los últimos años y que una intervención urbana de este tipo en pleno periodo de máxima actividad supondría un obstáculo difícil de superar.
Otra de las reclamaciones fundamentales es la retirada de la pérgola contemplada en el diseño. La Plataforma considera que esta estructura no ofrece beneficios reales en cuanto a confort térmico y, sin embargo, se impone sin consenso vecinal. Critican que, mientras se rechaza la posibilidad de instalar una fuente en la plaza —algo que ha contado con un respaldo generalizado entre los residentes—, se mantengan inversiones discutidas como la pérgola, lo que a su juicio refleja una falta de sensibilidad hacia las prioridades del barrio.
Además, solicitan modificar el ancho previsto para la calzada en la plaza San Miguel. Actualmente, el proyecto contempla una vía de siete metros, pero la Plataforma pide ampliarla a 8,10 metros con el fin de garantizar el acceso de vehículos de emergencia en caso de que un autobús esté detenido. Consideran que la seguridad debe primar en este tipo de actuaciones y que esta modificación es perfectamente viable desde el punto de vista técnico.
Los representantes vecinales no han ocultado su frustración con la forma en que se ha gestionado el proyecto desde el equipo de gobierno municipal. Critican directamente a la alcaldesa Natalia Chueca y al concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, por lo que califican de gestión opaca y unilateral, y lamentan que las decisiones se tomen sin un proceso real de escucha activa.


