¿La Lonja de Zaragoza está en peligro? 5.000 personas creen que sí
Desde el pasado 24 de diciembre, una campaña en la plataforma Change.org ha reunido más de 5.200 firmas en rechazo a un proyecto del Ayuntamiento de Zaragoza que busca instalar dos ascensores en el emblemático edificio de La Lonja. La propuesta ha generado un intenso debate sobre la preservación del patrimonio histórico y la accesibilidad en edificios monumentales.
La iniciativa, liderada por Carlos Millán Gómez, representante de la asociación cultural Gozarte, argumenta que la intervención propuesta podría comprometer la integridad de La Lonja, un edificio renacentista del siglo XVI declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
Según Millán y los firmantes, las modificaciones planeadas, que incluyen ampliar ventanas de la galería superior para dar acceso a la planta alzada, serían incompatibles con la normativa de protección patrimonial, que solo permite intervenciones destinadas a restaurar y consolidar, pero no a alterar la estructura original.
"La Lonja tiene una protección máxima bajo la legislación española y aragonesa, y este proyecto es una barbaridad que debemos frenar", afirmó Millán, quien ha pedido a la ciudadanía sumarse al rechazo de lo que considera un "despropósito".
La propuesta del Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Zaragoza defiende el proyecto como una oportunidad para duplicar la superficie expositiva del edificio al habilitar la planta superior, que lleva años sin utilizarse debido a la falta de accesos adecuados. Actualmente, la única forma de llegar a esta planta es mediante autoescalas utilizadas en operaciones puntuales de mantenimiento.
El plan contempla la instalación de dos prismas gemelos que alojarían escaleras y ascensores, conectando la sala hipóstila de la planta baja con la galería superior. Según el consistorio, estos cambios no alterarán significativamente la estructura del edificio y garantizarán un acceso universal al espacio expositivo. La inversión estimada es de 2,5 millones de euros, a ejecutarse en varios presupuestos municipales.
Un debate sin resolver
Esta no es la primera vez que el Ayuntamiento intenta modificar La Lonja. En el pasado, la Comisión Provincial de Patrimonio ya rechazó un proyecto similar que proponía la construcción de dos torres con ascensores en la fachada que da a la avenida Echegaray y Caballero. Ahora, el consistorio ha licitado un nuevo anteproyecto, cuyo diseño ganador será elegido por una comisión técnica que evaluará criterios arquitectónicos, históricos, culturales y medioambientales.
Mientras tanto, los críticos señalan que estas propuestas no respetan la configuración original del edificio y abogan por soluciones menos invasivas. "Es fundamental preservar la esencia de La Lonja y evitar cualquier actuación que pueda dañar su carácter monumental", subrayan desde Gozarte.
La encrucijada entre accesibilidad y conservación
El área de Cultura del Ayuntamiento insiste en que aprovechar la planta superior es clave para maximizar el uso de un espacio histórico infrautilizado. Sin embargo, los opositores al proyecto destacan que la accesibilidad no debe imponerse a costa de la alteración de un bien patrimonial tan significativo.
La discusión también pone de manifiesto una tensión recurrente en la gestión del patrimonio cultural: cómo equilibrar la necesidad de adaptaciones funcionales con la obligación de proteger y conservar los valores históricos de los edificios.
¿Qué sigue?
El anteproyecto seleccionado será presentado a la Comisión Provincial de Patrimonio para su evaluación. Mientras tanto, la recogida de firmas en Change.org sigue ganando apoyos y amplificando el debate público.
Aunque aún no se ha revelado la fórmula definitiva para la intervención (la licitación establece que «el acceso se planteará exento y por la parte trasera de La Lonja, en la fachada norte que da al río»), el proyecto genera un creciente escepticismo entre cientos de ciudadanos. Esta preocupación queda reflejada en las casi 5.000 firmas recogidas en la campaña lanzada en Change.org, que evidencia el rechazo a las posibles repercusiones que esta actuación podría tener sobre el histórico edificio.Para muchos ciudadanos, La Lonja no solo es un símbolo del Renacimiento aragonés, sino también un testimonio del rico legado cultural de Zaragoza. "No podemos permitir que decisiones apresuradas comprometan un patrimonio que pertenece a todos", concluyó Millán. La polémica está lejos de resolverse y, en los próximos meses, se definirá si el proyecto avanza o si la presión ciudadana logra frenar la intervención.

