Ni La Romareda ni El Portillo... ni Arcosur: la obra más importante de Zaragoza está bajo tierra

La regeneración del Huerva, con 23 millones de inversión, finaliza en agosto de 2026. El tanque de tormentas ya está construido y se enterrará bajo un parque fluvial.

Cuando los zaragozanos caminen por el futuro parque fluvial del río Huerva, bajo sus pies habrá algo que no podrán ver: un tanque de tormentas soterrado capaz de retener miles de metros cúbicos de agua en episodios de lluvia intensa.

La infraestructura, ya construida, es una de las piezas clave de la regeneración del Huerva a su paso por Zaragoza, un proyecto de 23 millones de euros que avanza en su segunda fase y tiene previsto culminar sus principales trabajos en agosto de 2026.

Las obras, que abarcan 2,5 kilómetros del cauce urbano, son ya visibles para los vecinos de los barrios del entorno. Esta semana ha comenzado además la plantación de los primeros árboles en la ribera, la actuación que los ciudadanos llevan más tiempo esperando ver.

Qué es el tanque de tormentas y para qué sirve

El tanque de tormentas es una gran cuba soterrada diseñada para capturar el agua de escorrentía que se genera durante lluvias intensas antes de que llegue al río. Sin esta infraestructura, ese agua arrastraría sólidos, contaminantes y flotantes directamente al cauce, degradando el ecosistema y aumentando el riesgo de desbordamientos en los barrios del entorno.

La instalación se ubica en las inmediaciones de las antiguas instalaciones de Viveros Sopesens, elegida estratégicamente por su posición en la parte más elevada de la cuenca, lo que permite interceptar el actual conducto de alivio antes de que el agua llegue al río.

Está dimensionada para retener una lluvia de diez años de período de retorno con una duración de quince minutos, lo que cubre los episodios más habituales y dañinos en el clima zaragozano.

El funcionamiento es sencillo en su concepto: el agua entra, se filtra mediante un sistema de desbaste de sólidos y flotantes, se almacena en la cámara de retención y, una vez finalizado el episodio de lluvia, se bombea hacia la red de saneamiento para su tratamiento en la EDAR Cartuja. La instalación cuenta también con aliviadero de seguridad para los episodios más extremos.

Una obra enterrada, una plaza verde encima

Lo que hace especialmente relevante esta infraestructura desde el punto de vista urbanístico es su integración en el espacio público. El tanque está soterrado y su cubierta formará parte del nuevo parque fluvial que se desarrollará sobre él, con senderos, accesos y zonas de estancia. El ciudadano que pasee por encima no verá nada que le recuerde a una instalación hidráulica.

La gestión del tanque será inteligente. Contará con sistemas de captación, almacenamiento y envío de datos en tiempo real mediante tecnología SCADA, lo que permitirá a Ecociudad Zaragoza —la entidad municipal de saneamiento— monitorizar el estado de la instalación durante cada episodio de lluvia. El sistema se podrá integrar además con la red de calidad de aguas de la Confederación Hidrográfica del Ebro y enviará avisos electrónicos automáticos para su gestión.

Doce mil metros cuadrados de verde y ocho calles reformadas

El tanque es solo una parte del proyecto. En paralelo avanzan la creación de cinco nuevos parques fluviales y la renovación integral de otros tres, que sumarán más de 12.400 metros cuadrados de nuevos espacios verdes en los barrios del entorno del Huerva. Ocho calles adyacentes al río serán reformadas con criterios de prioridad peatonal. En Manuel Lasala, los trabajos de saneamiento están prácticamente terminados y solo quedan pendientes las fases finales de pavimentación.

El proyecto completo finalizará sus actuaciones principales en agosto de 2026, aunque algunas obras complementarias se prolongarán hasta enero de 2027. Para entonces, el río Huerva a su paso por Zaragoza habrá cambiado por completo —aunque lo más importante de ese cambio seguirá estando, como siempre, bajo tierra.

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