Aviso tras los últimos siniestros en Zaragoza: "La obligación de conservar los edificios es de los propietarios"
En apenas unas semanas, Zaragoza ha registrado dos incidentes que reabren un debate recurrente pero aún poco interiorizado: la necesidad urgente de revisar y mantener el estado de conservación de los edificios, especialmente aquellos más antiguos o con estructuras susceptibles al deterioro.
El último incidente se produjo este miércoles en el número 19 de la calle Arias, en el barrio de Delicias, donde se ha derrumbado una terraza trasera del primer piso en el patio interior. La estructura ha caído sobre un local que funcionaba como almacén, sin que se hayan producido heridos. Sin embargo, la gravedad del deterioro ha obligado al desalojo completo del edificio, afectando a 18 personas.
Los técnicos municipales han confirmado que el colapso se debió a la disminución de la capacidad resistente de la estructura. Se trata de una terraza construida con hormigón armado, con viguetas pretensadas y bovedilla de hormigón, que presentaba oxidación avanzada del armado por una exposición prolongada a la humedad. Además, se ha detectado la fractura de un pilar, así como grietas graves en el muro del patio trasero.
Además, el mismo día en el número 6 de la calle José Zamoray, un incendio en la sobrecubierta de la última planta —una estructura de madera completamente calcinada— obligó a la intervención urgente de los Bomberos de Zaragoza. El inmueble, de tres alturas más planta baja y construido en 1883, presentaba una ocupación ilegal y, tras una inspección técnica, confirmó el riesgo que supone la habitabilidad del inmueble, especialmente tras los daños causados por el fuego en la parte superior del edificio.
Como medida preventiva, el Ayuntamiento ha procedido a su cierre y ha contratado a una empresa para la instalación de una puerta antiokupa que impida nuevos accesos no autorizados.
Este no es un caso aislado. El pasado 18 de abril, un desprendimiento parcial de un balcón en el número 9 de la plaza de Santo Domingo puso en alerta a los viandantes del centro de la ciudad. Afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales. En este caso, una inspección posterior determinó que el problema afectaba únicamente a la fachada y no comprometía la estructura del edificio.
También a comienzos de mayo en plena calle de Alfonso I cayeron sobre la vía pública cascotes de un balcón.
Estos sucesos ilustran un patrón preocupante: la falta de mantenimiento adecuado en muchos edificios de Zaragoza, especialmente aquellos con más de 50 años de antigüedad.
“El deber de conservación de los inmuebles es de sus propietarios. Lo dice la legislación aragonesa. Son ellos los que tienen que velar para que el inmueble esté en adecuado estado de conservación y no cause ningún problema”, explica a HOY ARAGÓN, Lucio de la Cruz, director gerente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza (COAATZ).
Según De la Cruz, la edad media de construcción de los edificios de la provincia de Zaragoza se sitúa en 1975, lo que significa que gran parte del parque inmobiliario tiene ya más de 40 años. Sin embargo, no existe una cultura de mantenimiento arraigada entre los propietarios.
“Con los coches todos tenemos muy interiorizado que hay que hacer revisiones y pasar por el taller, pero con los edificios parece que pensemos que son eternos, que no requieren conservación ni revisiones. Y claro, luego pasan cosas como estas”, apunta.
Desde el sector técnico se insiste en la necesidad de realizar revisiones anuales o periódicas de los elementos más sensibles: cubiertas, balcones, fachadas, instalaciones o escaleras. “Hay que hacer pequeñas revisiones preventivas para evitar grandes intervenciones después”, añade.
Tras lo ocurro, la alcaldesa Natalia Chueca, también ha instado a las comunidades de vecinos a actuar. "El Ayuntamiento hace un esfuerzo por el patrimonio municipal, para asegurarnos de que está bien conservado, pero cada comunidad de vecinos tiene la responsabilidad sobre su propio edificio. Es labor de todos hacer las revisiones a tiempo, conforme marca la ley".
En este contexto, existen herramientas clave que ya están reguladas o en proceso de regulación. De la Cruz destaca la utilidad de la Inspección Técnica de Edificios (ITE), aunque señala que el gran avance será el Libro del Edificio Existente, incluido en el proyecto de Ley de Vivienda de Aragón que actualmente se tramita en las Cortes.
“Es una herramienta moderna y potente que analiza la conservación, la accesibilidad, la eficiencia energética y la seguridad. Si sale adelante, queremos que sea obligatoria para edificios de más de 40 años, como ya ocurre en muchas otras comunidades”, asegura.
Además, el experto recuerda que existen ayudas públicas para fomentar la rehabilitación, aunque muchas están ahora más orientadas a la accesibilidad o a la eficiencia energética, debido a la normativa europea.


