El túnel 'fantasma' de la Z-40 en Zaragoza ya tiene fecha de apertura
Después de años de reivindicaciones vecinales y meses de obras marcadas por retrasos y modificaciones técnicas, el paso inferior que conecta la autovía A-68 con el cuarto cinturón (Z-40) en Zaragoza abrirá finalmente al tráfico el próximo lunes. Esta infraestructura, situada en la conflictiva rotonda de acceso sureste a la capital aragonesa, está llamada a aliviar de forma significativa la congestión que sufren a diario casi 30.000 vehículos que transitan por esta zona.
La obra ha consistido en el soterramiento de un tramo de la A-68 bajo la rotonda, mediante un túnel de 535 metros de longitud con dos carriles por sentido. Su diseño incluye además vías laterales que facilitarán la conexión con los polígonos industriales cercanos y con la propia circunvalación Z-40.
El proyecto, que inicialmente debía estar finalizado en septiembre de 2024, ha sufrido una demora de diez meses, por lo que su apertura llegará en julio de 2025. Entre las causas de este retraso figuran ajustes estructurales, modificaciones técnicas y problemas administrativos, como la necesidad de obtener la autorización de la Confederación Hidrográfica del Ebro para actuar sobre el cauce del escorredero de San Antonio, que discurre bajo la zona de actuación.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, encabezado por Óscar Puente, impulsó una modificación del contrato para completar la obra, con un sobrecoste de 2,49 millones de euros, lo que representa un incremento del 12% sobre el presupuesto inicial. La inversión total en el proyecto asciende así a 22,3 millones de euros. Las empresas encargadas de su ejecución han sido Marco Infraestructuras y Medio Ambiente y ACSA Obras e Infraestructuras.
Gracias a esta ampliación presupuestaria, el paso inferior se ha equipado con paneles de acero vitrificado para mejorar la iluminación, además de otras mejoras técnicas y de seguridad. También se han repuesto servicios afectados durante las obras, como el ya mencionado canal de aguas pluviales.
Durante el desarrollo del proyecto, se implantaron desvíos provisionales optimizados con herramientas de análisis basadas en big data. Esta estrategia ha permitido mejorar la circulación en los accesos, incluso en momentos de ejecución crítica, lo que ha sido valorado positivamente por residentes y empresas de los barrios de La Cartuja y la Ribera Baja del Ebro.
La infraestructura ha sido una demanda histórica en Zaragoza. En 2018, la Plataforma por el Soterramiento del Cuarto Cinturón recogió cerca de 6.500 firmas para exigir una solución definitiva a los atascos que desde hace dos décadas se producían de forma habitual en esta intersección. En momentos punta, especialmente los viernes, la intensidad de tráfico llegaba a superar los 33.000 vehículos diarios.


