Vox denuncia una "mano negra" tras el vacío del 'cura DJ' en Zaragoza y Cultura habla de un hecho "anómalo"

La consejera califica de "anómalo y sospechoso" el episodio tras detectarse retiradas masivas de entradas gratuitas.
Padre-guilherme-sacerdote-dj
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El presunto boicot al evento del Padre Guilherme, conocido popularmente como el cura DJ, ha centrado buena parte del debate en la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza celebrada este martes. La polémica se desató después de que el encuentro matinal que el artista ofreció en el Auditorio de Zaragoza, dentro de la programación de las fiestas del Pilar, registrara una sorprendente ausencia de público pese a haber agotado todas las invitaciones disponibles.

Según los datos facilitados por la organización, unas 1.900 personas retiraron entradas gratuitas para el coloquio con el sacerdote brasileño, que finalmente congregó a unas 300 asistentes en la Sala Mozart, dejando una estampa insólita: un gran número de butacas vacías en un evento que, sobre el papel, había colgado el cartel de completo.

"ALGO NO CUADRA"

El portavoz municipal de Vox, Julio Calvo, ha sido quien ha puesto sobre la mesa las sospechas de una posible manipulación. "Nos sorprende que se completaran todas las inscripciones, incluso cambiando el espacio inicial de la Sala Luis Galve a la Sala Mozart, con capacidad para casi 2.000 personas, y que luego solo acudieran entre 300 y 400. Hay algo que no cuadra", ha afirmado durante su intervención.

Calvo fue más allá al sugerir que lo sucedido no se trató de un simple desinterés del público, sino de una acción premeditada para vaciar el acto. "Tenemos la sospecha de que se hayan usado aparatos electrónicos o sistemas automatizados para hacer reservas masivas de entradas sin repetir IP", ha planteado el edil, que ha llegado a hablar de una "mano negra" con intenciones de boicot.

Las sospechas planteadas por Vox han sido, en parte, corroboradas por la propia consejera de Cultura, Sara Fernández, quien ha explicado que desde la ticketera del Auditorio se detectaron “retiradas masivas de entradas en un corto periodo de tiempo”.

“Todo parece indicar que es algo orquestado”, ha afirmado Fernández, que ha calificado el suceso como “muy sospechoso y anómalo”. Aun así, ha reconocido que resulta “muy difícil rastrear la fuente” de lo ocurrido, dado que las invitaciones eran gratuitas y no existía un método de pago asociado. “No tiene sentido que haya una retirada de entradas masiva y puntual y que luego realmente el público no asista, más cuando posteriormente hubo 20.000 personas en el concierto de la plaza del Pilar”, ha señalado.

La consejera ha insistido en que “todo apunta a que alguien ha tenido la voluntad de alterar o entorpecer el éxito de la programación”, aunque también ha matizado que no hay pruebas concluyentes que permitan asegurar que fue una manipulación.

El contraste entre ambos actos del Padre Guilherme fue más que evidente. Por la mañana, la imagen del Auditorio con gran parte del aforo vacío generó desconcierto entre los organizadores y el público. Por la tarde, en cambio, la plaza del Pilar se llenó hasta los topes para presenciar la sesión del singular sacerdote brasileño, que mezcla música electrónica con mensajes espirituales y fragmentos de canto sacro.

El evento en la plaza se convirtió en uno de los más multitudinarios de las fiestas, con un público entregado que bailó al ritmo del cura DJ, quien no dudó en dedicar un guiño especial a Zaragoza y a su tradición festiva.

El Padre Guilherme, que se ha hecho mundialmente conocido por fusionar música sacra con ritmos electrónicos en grandes escenarios y templos, ha protagonizado en los últimos meses un fenómeno viral. Su visita a Zaragoza formaba parte de la programación cultural de las fiestas del Pilar, donde logró conectar con miles de jóvenes a través de un mensaje de fe y alegría.

Pese al revuelo por el acto del Auditorio, el sacerdote DJ se mostró sonriente y cercano con el público. Su actuación vespertina en el escenario de la plaza del Pilar, con un espectáculo que combinó luz, sonido y espiritualidad, acabó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de las fiestas.

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