Alerta por la procesionaria en Zaragoza: 1.550 nidos retirados este invierno

El Ayuntamiento activa antes de tiempo su estrategia contra la oruga del pino tras detectarse ejemplares en pleno invierno.
Bolsón de procesionaria (Archivo)
Bolsón de procesionaria (Archivo)

La procesionaria del pino vuelve a aparecer antes de lo habitual en Zaragoza y el Ayuntamiento ha reaccionado adelantando las labores de control. El Servicio de Infraestructura Verde inició ya a mediados de diciembre la retirada de nidos tras detectar los primeros ejemplares este invierno, en un contexto en el que las temperaturas están alterando su ciclo biológico.

En total, entre diciembre y febrero se han retirado 1.550 bolsones, una cifra similar a la de años anteriores, dentro de una estrategia que el Consistorio asegura que ha permitido reducir drásticamente la presencia de estas orugas en los parques y zonas verdes durante los últimos tres años.

¿QUÉ ES LA PROCESIONARIA Y POR QUÉ PREOCUPA?

La Thaumetopea pityocampa, conocida como procesionaria del pino, es un insecto autóctono que afecta a distintas especies de coníferas. Su desarrollo suele concentrarse entre febrero y abril, cuando las orugas descienden al suelo en fila —de ahí su nombre— para enterrarse.

El principal objetivo municipal es evitar que las orugas lleguen al suelo, ya que en ese momento aumenta el riesgo para personas y mascotas. Sus pelos urticantes pueden provocar reacciones alérgicas e irritaciones, especialmente en niños y perros.

La presencia de este insecto está muy ligada a la temperatura, lo que explica que pueda variar considerablemente de un año a otro.

MÁS DE 15.800 PINOS EN LA CIUDAD

Zaragoza cuenta con un importante patrimonio natural:

  • Más de 3.000 hectáreas forestales con presencia de pinos.

  • 15.829 ejemplares del género Pinus en entorno urbano.

    • 4.633 en arbolado de calles.

    • 11.196 en zonas verdes.

Este volumen obliga a mantener una vigilancia constante y planificada para evitar que la plaga se expanda.

¿CÓMO SE ESTÁ CONTROLANDO?

El Ayuntamiento aplica un modelo de control sostenible, alineado con la normativa europea y nacional, que evita impactos negativos en la biodiversidad. Estas son las principales medidas:

Retirada manual de bolsones en invierno para minimizar riesgos. Actuaciones directas en invierno para minimizar riesgos. Este año se han eliminado 1.550 bolsones.

Fomento de aves insectívoras y murciélagos. Instalación de más de 80 cajas-nido en parques urbanos para favorecer aves insectívoras como carboneros, herrerillos, mirlos, cucos o abubillas, además de murciélagos.

Trampas de feromonas para reducir la reproducción. En verano se colocan más de 100 trampas estratégicas para reducir la reproducción y prever dónde habrá mayor presencia de nidos.

 Endoterapia vegetal. Tratamiento sistémico aplicado entre septiembre y octubre en más de 600 ejemplares, especialmente en edificios municipales con población vulnerable como centros escolares.

Colocación de anillos de captura . Instalados en más de 50 pinos no accesibles mediante plataforma, especialmente en zonas sensibles.

En zonas verdes donde confluyen un elevado número de pinos y la presencia de mascotas se han instalado carteles de aviso para que los ciudadanos extremen las precauciones durante su uso y disfrute.

En los pinares repoblados de los montes patrimoniales de Zaragoza se realiza cada año un seguimiento detallado del nivel de infestación. Se revisan todas las repoblaciones y se comparan los datos con ejercicios anteriores para medir la evolución de la plaga.

Según el Ayuntamiento, la planificación anual de monitorización, vigilancia y protocolo de actuación está dando resultados y se ha constatado un descenso de la incidencia de la procesionaria en la ciudad.

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