155 millones menos: el presupuesto prorrogado deja a Zaragoza sin obras y servicios

La prórroga del presupuesto municipal deja a Zaragoza ante su escenario económico más restrictivo del mandato: 155 millones de euros menos, inversiones paralizadas y un Ayuntamiento que gobierna 2026 sin cuentas nuevas ni apoyos suficientes para sacarlas adelante.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca / AZ
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca / AZ

Zaragoza ha arrancado 2026 sin presupuesto aprobado y sin una previsión realista de que las cuentas municipales puedan salir adelante a corto plazo. La falta de apoyos en el pleno, especialmente por el portazo de Vox, ha obligado al Gobierno municipal de Natalia Chueca a prorrogar el presupuesto anterior, una decisión que no es neutra y que condiciona toda la acción política y económica del año.

Frente a los 1.039 millones de euros previstos en el proyecto de presupuesto para 2026, el Ayuntamiento debe funcionar con 891 millones de ingresos y 884 millones de gasto, una diferencia de 155 millones que reduce el margen de maniobra y obliga a priorizar el pago de gastos obligatorios frente a cualquier iniciativa nueva.

El portazo de Vox y un bloqueo político en pleno año electoral

La situación tiene un origen político concreto. El Gobierno de Natalia Chueca no cuenta con los apoyos necesarios para aprobar el presupuesto tras el rechazo de Vox, que ya ha adelantado que estará en contra de las cuentas municipales.

Ese “no” llega en un contexto claramente electoral, debido a las elecciones autonómicas, con Vox desmarcándose del Partido Popular y rechazando aspectos clave del proyecto presupuestario. Entre ellos, la financiación del Distrito 7 o el desarrollo de la Zona de Bajas Emisiones, dos de los puntos que han tensado la negociación y han terminado por romper cualquier posibilidad de acuerdo.

El resultado es un Ayuntamiento sin mayoría suficiente y con un presupuesto bloqueado, una situación que, a día de hoy, no tiene una salida inmediata.

Un desplome de la inversión que paraliza proyectos clave

El impacto más visible del presupuesto prorrogado se concentra en la inversión. La imposibilidad de recurrir a préstamos bancarios y a la venta de suelo deja fuera del presupuesto cerca de 100 millones de euros, reduciendo el capítulo inversor de 128 millones a solo 48.

Ese desplome de 80 millones pone en riesgo proyectos estratégicos del mandato como la reforma del estadio de La Romareda, la renaturalización del río Huerva, el CDM Sur o la aportación municipal a GIESA, además de equipamientos y actuaciones en barrios que quedan congelados.

Servicios bajo presión y un Ayuntamiento al límite

La prórroga no solo afecta a las obras. El documento municipal advierte de un agujero de 18 millones de euros en personal, derivado de subidas salariales ya aprobadas. Sin modificaciones presupuestarias, el Ayuntamiento no tendría garantizado el pago de todas las nóminas hasta final de año.

A ello se suma un recorte de 33,6 millones en gastos corrientes, que afecta a contratos esenciales como limpieza viaria, transporte público, mantenimiento de instalaciones, parques y zonas verdes. El ajuste compromete la calidad de los servicios y añade presión a las contratas municipales.

Menos red social y políticas en modo contención

Las políticas sociales también quedan tocadas. La Ayuda a Domicilio para personas mayores baja de 30,8 a 24,2 millones de euros, insuficientes para cubrir los compromisos actuales. Además, prácticamente todos los convenios con entidades sociales desaparecen, incluidos los vinculados a sinhogarismo e igualdad.

Vivienda, movilidad, cultura, educación y deporte entran en modo contención. Se frenan programas de rehabilitación y vivienda asequible, se pierden 10 millones para mejorar el transporte público y se congelan inversiones culturales y deportivas previstas para 2026.

Un gobierno sin presupuesto y una ciudad en pausa

Con 2026 ya en marcha y sin mayoría para aprobar nuevas cuentas, Zaragoza afronta un año de gestión a la defensiva, marcado por la prórroga presupuestaria y el bloqueo político. El presupuesto prorrogado no es una solución temporal sin consecuencias, sino un frenazo estructural que limita la capacidad del Ayuntamiento para desplegar su proyecto de ciudad.

La clave, ahora, no es solo económica. Es política. Y mientras no se desbloquee, Zaragoza seguirá avanzando con menos recursos, menos inversión y menos margen de decisión.

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