Simple como un botijo pero eficaz para capturar avispas: sólo tienes que usar una botella reciclada

Un mes usando trampas artesanales fabricadas con botellas de plástico recicladas para capturar reinas de avispa asiática con un resultado sorprendente: 62 capturas en apenas cuatro semanas.

A simple vista parece una botella de plástico colgada de un árbol. Nada más. Pero detrás de ese objeto tan cotidiano se esconde un sistema de captura diseñado con una lógica ingeniosa que está dando resultados sorprendentes en Alcañiz.

En apenas un mes las trampas artesanales instaladas junto a la ribera del Guadalope han capturado 62 reinas de avispa asiáticaVespa velutina— antes de que pudieran construir nuevos nidos y formar colonias.

El resultado ha encendido las alarmas. El concejal de Medio Ambiente de Alcañiz, Ramiro Domínguez, ha calificado la cifra de capturas como "preocupante" porque evidencia que la presencia de la avispa asiática en el entorno del Guadalope es cada vez mayor.

La campaña no es improvisada. El pasado verano se localizaron hasta nueve nidos de Vespa velutina en las inmediaciones de Alcañiz. La actuación comenzó en marzo y está siendo desarrollada de forma conjunta por el guarda de montes del Ayuntamiento y los Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón.

El objetivo es interceptar a las reinas justo después de salir del letargo invernal, antes de que sean capaces de construir nuevos nidos. Es el momento más eficaz para actuar: una reina capturada ahora es una colonia entera que no existirá este verano.

La urgencia ha aumentado en las últimas semanas por dos motivos adicionales. Han aparecido las primeras obreras de colonias en formación y varios apicultores de la zona han alertado de la presencia de ejemplares junto a sus colmenas, donde las abejas adoptan posiciones defensivas permanentes en la entrada para tratar de evitar ataques.

Cómo funciona la trampa de botella

El sistema es tan sencillo como efectivo. La trampa se fabrica con una botella de plástico a la que se practican dos orificios laterales enfrentados. En cada orificio se coloca un pequeño embudo fabricado con la parte superior de otra botella. Las avispas entran atraídas por el olor del líquido fermentado del interior —habitualmente una mezcla con azúcar, cerveza, agua o zumo de manzana— y caen hasta el fondo del recipiente.

Una vez dentro el sistema aprovecha el propio comportamiento del insecto. En el interior se han colocado varias bridas negras por las que las avispas intentan trepar para buscar una salida. Esas bridas terminan en un orificio demasiado pequeño para que el insecto pueda atravesarlo. Las avispas se empeñan en seguir intentando salir por ese punto, chocan continuamente con la pared de la botella y terminan cayendo de nuevo al líquido. Sin escapatoria posible.

Las trampas profesionales: el modelo VespaCatch

Junto a las botellas artesanales también se han instalado trampas selectivas del modelo VespaCatch, un sistema más sofisticado que incorpora orificios calibrados específicamente para permitir la entrada de la Vespa velutina y evitar la captura de especies autóctonas como la Vespa crabro.

Muchas de las trampas se han colocado en altura y cerca de las zonas donde aparecieron nidos el pasado verano. Todas están identificadas con adhesivos oficiales del Gobierno de Aragón y se revisan periódicamente para contabilizar las capturas. La campaña permanecerá activa al menos hasta finales de mayo coincidiendo con el período de mayor actividad de las reinas fundadoras.

Qué hacer si ves un nido

Desde el Ayuntamiento de Alcañiz piden colaboración ciudadana para localizar posibles nidos primarios. Estos suelen tener un tamaño similar al de una pelota de tenis y pueden aparecer en tejados, edificios próximos al río o salientes protegidos.

El Consistorio insiste en que nadie manipule ni destruya las trampas instaladas en la ribera. Y recuerda que ante cualquier avistamiento de nido lo correcto es avisar a las autoridades y no intentar eliminarlo por cuenta propia.

Las 62 reinas capturadas en un mes son 62 colonias que no existirán este verano en el entorno del Guadalope. Una botella reciclada, un poco de líquido fermentado y un sistema que aprovecha la propia obstinación del insecto. Simple como un botijo. Y eficaz.

Comentarios