La leyenda que revive 8 siglos después en una canción: Juanjo Bona y la Virgen de Magallón
Hay leyendas que permanecen dormidas durante siglos y, de pronto, vuelven a cobrar vida gracias a la música. Eso es lo que ha conseguido Juanjo Bona, el joven cantante de Magallón que ha puesto voz a una de las historias más singulares de Aragón: la leyenda de la Virgen de Magallón, cuyo origen se remonta al siglo XIII.
La leyenda de Juan de Albir
La tradición sitúa la historia en torno al año 1283. En la villa de Magallón existían bandos enfrentados entre dos familias muy conocidas: los Frago y los Albir. Juan de Albir, labrador del lugar, acabó con la vida de Sancho del Frago en una disputa. La justicia dictó que debía mantener a la viuda e hijos del fallecido, pero el rencor de los descendientes de Sancho, Antón y Martín, les llevó a buscar venganza.
Según cuenta la leyenda, en varias ocasiones intentaron darle muerte cerca de la ermita de Santa María de la Huerta, donde Juan buscaba refugio abrazado a la imagen de la Virgen. Por respeto al lugar sagrado, los hermanos Frago renunciaron al ataque en un primer momento. Sin embargo, el sábado 13 de marzo de 1283, nublados por el odio, lo alcanzaron y lo atravesaron con sus lanzas, incluso dañando el manto y el rostro de la imagen de la Virgen.
Juan de Albir murió allí mismo, y su cuerpo fue enterrado en la ermita. Esa misma noche, la Virgen desapareció misteriosamente y reapareció en los montes de Leciñena, a más de 100 kilómetros, donde un pastor la encontró.
El destino de la Virgen
La noticia conmovió a Magallón. Sus vecinos reclamaron la imagen, convencidos de que era la misma que había custodiado a Juan de Albir. Pero, tras varios intentos por devolverla, la Virgen desaparecía cada vez en el camino y regresaba milagrosamente a Leciñena. Finalmente, se interpretó que era voluntad divina que permaneciera allí, y se levantó el actual Santuario de la Virgen de Magallón, que todavía hoy es centro de devoción mariana en Aragón.
La tradición popular asegura que la Virgen pronunció una frase definitiva: “Hasta que cualquier vestigio de la familia Frago desaparezca de Magallón, no volveré a pernoctar en mi querida villa”. Desde entonces, el pueblo asumió que su Virgen se quedaría en Leciñena, donde cada 15 de marzo y 8 de septiembre se celebran romerías en su honor.
La canción de Juanjo Bona: Virgen de Magallón
Ocho siglos después, esta leyenda ha vuelto a escucharse gracias a la música. El joven cantante Juanjo Bona, relata el episodio que marcó la historia de su pueblo.
Con versos como “Yo no vuelvo, no vuelvo, no vuelvo, llevo el susto metido en el alma” o “No os liéis a tiros en mi casa”, Juanjo consigue transmitir de forma sencilla y cercana la esencia de aquella leyenda medieval, adaptándola al lenguaje de hoy. Su tema mezcla tradición, memoria histórica y un punto de ironía, lo que ha hecho que se viralice entre jóvenes y mayores.
«Dice que se queda, no hay negociación. Era un hombre malo...Venga, vuelve a Magallón».
Cada año, cientos de personas acuden a honrar a la Virgen que, según la tradición, huyó de Magallón para nunca más regresar y ahora gracias a la música la historia de Juan de Albir y la Virgen de Magallón ha vuelto a recorrer Aragón.

