Así es el pueblo de Teruel con 39 habitantes que vive al borde de un barranco
Situado en la provincia de Teruel, entre roquedales y barrancos, se encuentra Alcaine, un pequeño municipio de 39 habitantes que tiene mucho por descubrir. A pesar de todos sus encantos, lo que más sorprende a primera vista es su emplazamiento, con casas y calles empedradas que parecen estar suspendidas en el aire.
¿QUÉ VER EN ALCAINE?
El casco urbano se extiende sobre un promontorio rocoso, encajando entre desniveles que, lejos de dificultar el desarrollo del pueblo, le dan un encanto muy particular y difícil de ver en otros pueblos. Las casas se van superponiendo en distintos niveles, algunas alcanzando hasta cinco alturas, creando una imagen única, especialmente cuando se contempla desde el cauce del río.
Entre las calles empinadas del casco histórico se alza la iglesia de Santa María La Mayor, de los siglos XVII y XVIII, que destaca por su campanario mudéjar. Muy cerca, la plaza Mayor del tenor Albero reúne el Ayuntamiento, un albergue y el Centro de Interpretación de Fauna del parque. La calle de la Nevera, por su parte, conserva una antigua nevera tradicional, símbolo del pasado.
Además de su localización en un barranco, este municipio cuenta con nada menos que once torreones medievales, construidos en piedra y tapial de argamasa, que protegían el pueblo durante la época de ocupación árabe. Repartidos por las crestas calizas que rodean la localidad, estos torreones ofrecían una línea defensiva singular sin necesidad de una muralla continua.
Los amantes del senderismo pueden disfrutar del PR-TE 98, un recorrido que bordea los impresionantes cortados rocosos de la zona. No es apto para quienes sufren vértigo, pero quienes se atrevan tendrán unas vistas de infarto a modo de recompensa.
Además, Alcaine forma parte del Parque Cultural del Río Martín, que alberga pinturas rupestres en los abrigos de la Higuera y la Cañada de Marco, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO. También es recomendable buscar la Cascada del Cubo, un rincón escondido todavía desconocido por muchos.
Y si hay algo que no debe faltar en la visita son los miradores. El de San Ramón es imprescindible, ya que permite descender hasta el río Martín a través de un sendero empedrado y ofrece panorámicas inolvidables. También destacan los miradores sobre el río Radón, ideales para ver el paisaje al atardecer.
MEJORES RESTAURANTES DE ALCAINE PARA COMER
Pese a su pequeño tamaño, Alcaine cuenta con dos lugares clave donde disfrutar de una buena comilona en tu parón de la escapada. Uno de ellos es el Albergue del Río Martín, situado en la calle Áspera, 1. Además de alojamiento, tiene un comedor donde se puede disfrutar de platos sencillos pero bien elaborados, con especial atención al producto local.
Por otro lado, otra opción recomendada es El Cañuelo, en la plaza Pascual Albero, 1. Aquí, la carne es la reina indiscutible del menú, sobre todo a la brasa.
CÓMO LLEGAR A ALCAINE, EN TERUEL
Como se puede intuir por la foto del pueblo, llegar a Alcaine no es del todo sencillo, pero el viaje merece la pena. Desde Teruel capital, el trayecto en coche es de aproximadamente 1 hora y 20 minutos, tomando la carretera N-420. Si se parte desde Zaragoza, el recorrido es similar en tiempo, aunque se debe tomar la A-222 en dirección sur.
Es importante tener en cuenta que el acceso al casco urbano es estrecho y complicado, especialmente para coches grandes, por lo que se recomienda aparcar a las afueras y continuar andando.


