De 232 vecinos a solo 14: el pueblo del Pirineo con torres medievales y paisajes protegidos
Esta joya escondida del Pirineo aragonés, celebra su milenario con solo 14 vecinos, un valioso legado románico y un paisaje que combina historia, silencio y belleza natural.
En lo alto de la Canal de Berdún, donde los campos de cereal se funden con las estribaciones del Pirineo Aragonés, resiste Majones, un pueblo que este año celebra su milenario con apenas 14 habitantes censados. Un número modesto si se compara con los 232 vecinos que llegó a tener en 1900, pero que encierra una historia densa, un patrimonio arquitectónico excepcional y un espíritu comunitario que ha sabido sobrevivir al paso del tiempo.
Situado a 672 metros de altitud, en la margen derecha del río que lleva su nombre (también conocido como río Fago), Majones pertenece hoy al municipio de Canal de Berdún, tras perder su independencia municipal en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, su carácter sigue siendo el de una aldea con identidad propia, de esas que se descubren con asombro entre montañas y valles.
MIL AÑOS DE HISTORIA Y UNA COMUNIDAD ACTIVA
La primera mención documental de Majones data del año 1025, ligada a doña Onneka. Desde entonces, el pueblo ha estado vinculado a instituciones eclesiásticas como el priorato de San Martín de Cillas y el monasterio de San Juan de la Peña, y más tarde fue feudo nobiliario de familias como los Torrellas y los García de Vera.
Hoy, en medio de la despoblación, son los propios vecinos quienes mantienen viva su memoria y su vida social. Desde 1999, la Asociación de Vecinos y Amigos San Martín, presidida por Carmen Ferrer, se encarga de impulsar mejoras en las infraestructuras, organizar actividades culturales y defender los intereses de Majones. Entre sus iniciativas más destacadas figuran las Jornadas del Románico, que homenajean el valioso patrimonio monumental del pueblo.
Con motivo del milenario, el pueblo acogerá actos como una misa por el rito mozárabe, pasacalles con juglares medievales y una conferencia histórica a cargo del especialista Javier Lázaro, titulada "Majones en el inicio del Reino de Aragón".
TESOROS ROMÁNICOS ENTRE CAMPOS Y SILENCIO
El mayor orgullo de Majones es su iglesia parroquial de El Salvador, una joya del románico tardío. Construida a finales del siglo XII, destaca por su cabecera trebolada, que crea una ilusión de planta de cruz latina. Su nave única se cubre con bóvedas de cañón apuntadas, mientras los capiteles historiados y vegetales aportan delicadeza escultórica. Ya en el siglo XVII, se le añadió una capilla lateral y una torre-campanario, que acompaña al coro renacentista y a los retablos barrocos que enriquecen el interior.
En su momento, Majones contó también con una ermita dedicada a San Martín de Tours, de la que hoy solo se conserva una talla del santo, datada a finales del siglo XIII y actualmente expuesta en el Museo Diocesano de Jaca.
TORRES, CHIMENEAS Y ARQUITECTURA POPULAR
Además de su patrimonio religioso, Majones conserva una torre medieval declarada Bien de Interés Cultural, erguida sobre la Canal como vestigio de un antiguo enclave fortificado. De acceso elevado y con estrechas saeteras, evoca un pasado defensivo y señorial.
El trazado urbano, sencillo pero armónico, se estructura en dos calles paralelas, flanqueadas por casas adosadas de mampostería vista, techos de teja y portadas en arco o adinteladas. Las chimeneas troncocónicas y los balcones de forja completan una estampa de arquitectura tradicional que aún sobrevive en estas calles tranquilas.

