Mesa de debate | Las cátedras se reivindican como espacios de innovación, diálogo y transformación social
Representantes tanto de la parte académica como de la empresarial de tres cátedras universitarias impulsadas desde la empresa han asistido a una mesa de debate en la redacción de HOY ARAGÓN. En el encuentro se ha hablado no solo de sus experiencias, sino también de los retos y el potencial de estos espacios de colaboración entre universidad y empresa.
En concreto, los participantes en la mesa han sido Laura Prada, directora de la Fundación Caja Rural de Aragón; Eduardo Fernández, director de Innovación de Urbaser; y Joaquín Royo, director de la Cátedra Mariano López Navarro. Cada uno con una trayectoria distinta, pero con la misma convicción: las cátedras son puentes eficaces para conectar conocimiento y práctica, investigación, formación y desarrollo económico.
COCREACIÓN: MÁS ALLÁ DE LA TRANSFERENCIA
El debate arrancó con una pregunta clave: ¿qué papel juega una cátedra en la conexión entre universidad y empresa? Joaquín Royo (Cátedra MLN) fue rotundo al definirlas como "nodos estratégicos que conectan el conocimiento de la universidad con la necesidad de la empresa”.
La cátedra que dirige Royo lleva 20 años en marcha, siendo una de las primeras que se impulsaron en la Universidad de Zaragoza, de la mano de Mariano López Navarro. Sus objetivos se centran en ingeniería civil, sostenibilidad y transferencia. Aunque matizó que hay que ir un paso más allá. "La cátedra no solo es una transferencia de conocimiento, sino que en ella se cocrea valor. La universidad recoge información sobre cuál es el pulso de la ingeniería, mientras que las empresas reciben a cambio la capacidad crítica, investigadora y formativa de la institución académica", desarrolló.
En la misma línea, Laura Prada (Fundación Caja Rural de Aragón), consideró las cátedras como “espacios de conexión estratégica” fundamentales para mejorar el tejido productivo. La de la entidad a la que representa tiene como objetivo principal impulsar el desarrollo del medio rural así como la innovación para que este sector estratégico tenga relevancia desde el punto de vista económico.
Así, Prada valoró que, en el caso de la Cátedra de Fundación Caja Rural de Aragón, los estudiantes conocen el territorio. Al mismo tiempo, las empresas del sector agroalimentario puedan acceder a estudios útiles para orientar sus decisiones.
Desde Urbaser, Eduardo Fernández suscribió todo lo dicho por sus compañeros de mesa e introdujo una nueva idea, relacionada con el hecho de que el día a día no deja pensar a largo plazo. "La cátedra sirve como herramienta para llegar donde la estructura empresarial no puede. Para los departamentos de innovación, poder desarrollarla dentro de la empresa y que los alumnos de cátedras puedan incorporarse a la empresa es muy interesante”, resumió.
UNA MISIÓN COMPARTIDA
Sobre cómo se define el rumbo de una cátedra, los tres coincidieron en que se trata de un diálogo constante. Eduardo Fernández explicó que, en Urbaser, la empresa contacta con centros de I+D y que se comparten problemáticas para buscar soluciones conjuntas. "En nuestro caso se trata de aplicar innovación para hacer realidad la economía circular”.
Royo matizó que, cuando hay una empresa detrás, esta suele tener un pulso del mercado claro que ayuda a la universidad a no desligarse de la realidad. Destacó la “vocación formativa” y la capacidad de transferencia como elementos clave del trabajo académico, en un entorno donde “nadie impone nada” y todo se basa en la comunicación y la puesta en común de ideas.
Prada insistió en que la tecnología y los desafíos emergentes deben abordarse desde visiones compartidas, con capacidad para “reenfocar ciertas asignaturas” y cambiar “formas de trabajar y los procesos” en las empresas.
CONOCIMIENTO CON IMPACTO
Las tres entidades aportaron ejemplos del tipo de conocimiento que se genera en sus cátedras. En el caso de Urbaser, se han desarrollado tecnologías que han avanzado hasta fases industriales, gracias al trabajo conjunto con centros de I+D. “Hemos conseguido pasar de investigación básica a hacer proyectos piloto que nos dan ventaja competitiva”, apuntó Fernández.
Desde la Fundación Caja Rural de Aragón, la apuesta pasa por aplicar el conocimiento al medio rural, contando con cooperativas y actores locales. Se han realizado estudios en agroecología, ecología política y desarrollo rural sostenible en Aragón. Royo, desde la Cátedra MLN, detalló investigaciones sobre economía circular en obra civil, metodologías constructivas sostenibles y el impacto social de las infraestructuras.
Durante la mesa de debate también se analizó el impacto que tienen estas cátedras fuera del entorno académico. Para Urbaser, una de sus principales contribuciones es el “aumento del nivel tecnológico” de la plantilla y la captación de talento joven. “Nos permite traer gente con una mente más abierta”, dijo Fernández.
Por su parte, Royo insistió en que las cátedras tienen capacidad de transformación cuando logran influir en administraciones públicas y empresas para incorporar criterios como la sostenibilidad. “Una cátedra transforma cuando consigue convencer”, señaló. Prada coincidió en que estas estructuras impactan directamente en la formación y deben ser “una herramienta útil”.
RETOS: AGILIDAD ADMINISTRATIVA Y SINERGIAS
Sobre el futuro, se apuntaron varios retos. Fernández destacó la importancia de combinar experiencia e innovación, es decir, investigadores experimentados con jóvenes talentos . "El conocimiento y los principios de la física y la química son los mismos que hace 20 años pero ahora el mercado sí está preparado para aplicarlos", reflexionó.
Laura Prada propuso codirigir cátedras entre varias universidades que probablemente sin saberlo coincidan en muchos aspectos y se puedan ayudar. Joaquín Royo añadió que las estructuras deben ser dinámicas y adaptables. También habló de la conveniencia de tener cierta independencia académica para poder innovar con libertad.
Para concluir la mesa de debate, se destacaron algunas propuestas de mejora para sacar todavía más rendimiento de las cátedras. En general, se coincidió en la necesidad de dotar de mayor agilidad a los procesos administrativos. Además, hubo consenso en otra idea, la de crear sinergias y una red de cátedras.
En esta línea, se reclamó una universidad más proactiva, capaz de facilitar el contacto entre cátedras: “La universidad tiene que poder facilitar a quienes participan en cátedras que tengan tiempo y recursos técnicos y económicos para poder hablar entre ellos”, resumió Fernández (Urbaser). Prada (Fundación Caja Rural) coincidió: “A veces hay desconocimiento. La universidad debería crear espacios para dar a conocer las cátedras y no que los alumnos lleguen a ellas solo por los créditos”.
Los tres ponentes coincidieron, en definitiva, en que estas alianzas no deben quedarse en el margen del sistema, sino formar parte estructural de una universidad abierta, conectada y con vocación transformadora.