CLAVE: 896 millones para impulsar el agroalimentario en Aragón de la mano de Grupo Costa
El proyecto del Grupo Costa, en tramitación como Plan de Interés de General de Aragón (PIGA), supone una inversión histórica y un modelo pionero de desarrollo económico y sostenible.
El Centro Logístico Agroalimentario del Valle del Ebro (CLAVE), impulsado por el Grupo Costa en Villamayor de Gállego (Zaragoza), ha alcanzado una nueva etapa decisiva con su tramitación como Plan de Interés General de Aragón (PIGA). Con una inversión prevista de 896 millones de euros, CLAVE se perfila como uno de los mayores proyectos agroalimentarios del país en la actualidad y como uno de los desarrollos estratégicos más relevantes de las últimas décadas en Aragón.
El avance del proyecto ha sido notablemente ágil y meticuloso. En poco más de un año, ha transitado del DIGA al PIGA, gracias a un proceso riguroso de estudio de las posibilidades del emplazamiento, de las necesidades futuras de Grupo Costa; su estrategia de crecimiento corporativo y los requerimientos a nivel de infraestructuras, dando como resultado a un documento muy complejo que incluye más de 40 proyectos básicos de edificios e instalaciones industriales.
Esta planificación exhaustiva ha permitido acelerar una tramitación que, por su complejidad y volumen, podría haberse prolongado mucho más tiempo.
CLAVE ocupará una superficie de 180 hectáreas en el sur del término municipal de Villamayor, junto a la autovía A-2 y frente al polígono industrial de Malpica. En ese espacio se desplegarán varios centros de producción cárnica, plataformas logísticas y un campus biotecnológico con vocación nacional. El objetivo es posicionar a Aragón como un nodo clave de innovación en biotecnología, investigación y desarrollo vinculado al sector agroalimentario.
UN ENFOQUE INTEGRAL
Uno de los aspectos más singulares del proyecto es su enfoque integral. Se trata del primer PIGA que incorpora un estudio de impacto socioeconómico independiente, liderado por un equipo de investigación multidisciplinar de la facultad de Economía y Empresa y la Escuela de Ingenieros de Socieconomía de la Universidad de Zaragoza. El informe ha aportado indicadores en relación a la capacidad transformadora del territorio por parte del proyecto, que superan las previsiones iniciales, reforzando el valor estratégico del proyecto.
Los datos lo dicen todo sobre la magnitud de este proyecto: se estima que, una vez a pleno rendimiento, CLAVE generará 5.300 empleos directos, de los cuales el 40% corresponderá a perfiles técnicos. Además, se prevé la creación de cuatro empleos por cada millón de euros de facturación, con una cifra agregada de negocio que alcanzará los 1.700 millones de euros anuales.
El impacto sobre el territorio se materializará en el hecho que un 30% de los nuevos empleos se ubicarán en áreas rurales próximas, con una posible subida de población de hasta un 10% en esas zonas, lo que conllevará mejoras en infraestructuras y servicios.
En términos macroeconómicos, el efecto sobre la economía aragonesa también será significativo. Se estima un incremento del PIB de 1.080 millones de euros, lo que equivale a un 2,31% del total regional, y hasta un 14,95% si se considera únicamente el sector industrial.
ARRAIGO TERRITORIAL Y PROCESO PARTICIPATIVO
Desde el Gobierno de Aragón se ha valorado especialmente el hecho de que el proyecto esté liderado por una empresa aragonesa, con capital íntegramente local. Esta condición refuerza el arraigo territorial de la iniciativa y su potencial para generar sinergias con otros sectores y atraer inversiones complementarias.
Otro de los rasgos diferenciales de CLAVE es su enfoque participativo. Ha sido el primer PIGA redactado tras un proceso de consultas, liderado por la Fundación DFA (entidad de personas con discapacidad física de referencia en Aragón), que ha incluido a la ciudadanía de Villamayor de Gállego, administraciones públicas y empleados del propio Grupo Costa. Este modelo de escucha activa y corresponsabilidad social se ha traducido en un diseño más ajustado a las inquietudes y necesidades de los colectivos involucrados.
El proyecto no solo busca generar riqueza y empleo, sino también contribuir de forma estructural a la vertebración del territorio, con una decidida apuesta por el entorno rural y el empleo de calidad. CLAVE es, en definitiva, la materialización de una nueva visión para el desarrollo agroalimentario en Aragón: ambiciosa, sostenible y profundamente arraigada en la comunidad.