Ramón Alejandro Balet (AEFA): "Aragón sigue teniendo una situación de desventaja fiscal frente a otras comunidades"
La empresa familiar ha sido y sigue siendo el sostén de la economía aragonesa. Su vínculo con el territorio garantiza estabilidad a largo plazo y la generación de empleo local. El presidente de la Asociación Empresa Familiar de Aragón, Ramón Alejandro Balet, destaca un 2025 marcado por el refuerzo, a nivel legal, del valor de las compañías familiares aragonesas, si bien sigue incidiendo en mejorar la fiscalidad con el fin de que puedan desarrollarse de forma óptima.
Pregunta: ¿Cuáles considera que han sido los principales logros y desafíos para la empresa familiar durante este año?
Respuesta: Este año ha sido especialmente relevante para la empresa familiar en Aragón. En primer lugar, la aprobación de la Ley de Apoyo a la Empresa Familiar de Aragón marca un antes y un después: reconoce nuestro peso económico, protege nuestra continuidad y consolida un marco jurídico estable para las próximas generaciones. La AEFA ha sido parte activa en este proceso, defendiendo en todo momento los intereses de nuestras familias empresarias, sin perder de vista su compromiso y responsabilidad con el territorio.
No obstante, aunque es un paso importante, Aragón sigue teniendo una situación de desventaja fiscal si nos comparamos con otras comunidades autónomas, ya que aquí no se bonifican otros impuestos, como sucesiones o patrimonio, y se recarga el IRPF, lo que dificulta la atracción de directivos y la captación de talento. Por eso, nuestro principal desafío continúa siendo el mismo que define nuestra identidad: asegurar la competitividad en un entorno cambiante sin renunciar a los valores y al legado que nos caracteriza. A ello se suman retos como la profesionalización, la retención del talento joven, y el relevo generacional.
¿Qué cambios o iniciativas destacadas ha implementado la AEFA en este año, y cómo han impactado estos?
La AEFA ha reforzado su actividad a través de una programación más intensa, más técnica y más cercana a las necesidades reales del asociado. Destacan actividades como la organización de jornadas, foros sectoriales y espacios de intercambio donde los socios han podido compartir experiencias, retos y buenas prácticas.
Asimismo, se han puesto en valor casos reales de éxito y aprendizaje, algo especialmente útil para fortalecer la cultura de empresa familiar en Aragón. Del mismo modo, se han impulsado nuevas alianzas institucionales y educativas, que nos permiten elevar el nivel de profesionalización en ámbitos clave como gobierno corporativo, sucesión o fiscalidad.
Todo ello ha tenido un impacto claro: una comunidad más conectada, más formada y más preparada para afrontar los retos del futuro.
¿Cuáles son los objetivos principales que la AEFA se ha propuesto alcanzar el próximo año y cómo planean lograrlos?
La AEFA afronta el próximo año con tres prioridades estratégicas. En primer lugar, la formación especializada en empresa familiar, con programas diseñados para abordar nuestra idiosincrasia: relaciones familia-empresa, continuidad, órganos de gobierno, liderazgo generacional y fiscalidad específica.
Por otro lado, está el objetivo de profundizar en la profesionalización de los órganos de gobierno, promoviendo mejores consejos de administración, consejos de familia, protocolos actualizados (incluido el de sucesión) y mecanismos de toma de decisiones más sólidos.
En tercer lugar, está impulsar la competitividad del tejido empresarial aragonés, poniendo el foco en innovación, crecimiento sostenible, y atracción y retención de talento. Todo ello mediante una combinación de formación, acompañamiento técnico, alianzas estratégicas con instituciones públicas y privadas, y una mayor presencia de la AEFA en debates económicos y legislativos.
¿Qué tendencias o cambios del mercado están observando, y cómo influyen estas en las estrategias y planes futuros de la empresa familiar?
Desde la AEFA observamos varias tendencias que están redefiniendo el futuro de nuestras empresas. Una de ellas es que nos estamos encontrando con entornos regulatorios más exigentes, especialmente en materia fiscal, sostenibilidad e información no financiera, que obligan a adaptar estructuras y procesos.
También detectamos una transformación tecnológica acelerada, que exige invertir en digitalización y capacitar a las nuevas generaciones para liderarla. Por otra parte, está la dificultad para atraer y retener talento, lo que obliga a reforzar nuestra propuesta de valor como empleadores y aprovechar el arraigo territorial como ventaja competitiva.
Otro aspecto a resaltar es que las sucesiones son más complejas, por lo que requieren planificación temprana, profesionalización y acompañamiento experto. También destacaría que los mercados son más volátiles, lo que exige empresas más ágiles y con gobiernos corporativos capaces de anticipar escenarios.
Estas tendencias nos confirman que la empresa familiar necesita, más que nunca, formación, gobernanza robusta, visión estratégica y una comunidad unida que comparta conocimiento. Ese es el papel que la AEFA seguirá desempeñando, por su responsabilidad con las empresas y la sostenibilidad del territorio.