La advertencia de la OCU sobre el aguacate que muchos aragoneses están pasando por alto

La Organización de Consumidores y Usuarios alerta sobre los riesgos ocultos de abusar de esta fruta en la dieta diaria
Aguacate
Aguacate

El aguacate lleva años instalado en las cestas de la compra de media España, también en las de los aragoneses. Basta con darse una vuelta por cualquier mercado de Zaragoza —el Central, el de Lanuza, el de Las Fuentes— para comprobar que su presencia es ya tan habitual como la de las manzanas o los tomates. Pero la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lanza una advertencia que conviene leer con atención: hay personas que deben limitar —o directamente evitar— su consumo, pese a su fama de superalimento.

El aviso no es alarmista. La OCU no dice que el aguacate sea malo. Lo que señala, con bastante precisión, es que la bondad de cualquier alimento depende de quién lo come, en qué cantidad y con qué frecuencia. "La mayoría de alimentos no son buenos o malos por sí mismos, dependerá de la frecuencia con que se consuman y la cantidad", explican desde la organización. Dicho de otra manera: lo que para una persona sana y activa puede ser un aliado nutritivo, para otra puede convertirse en un problema real.

Quién debe tener cuidado con el aguacate

El primer grupo en el punto de mira son las personas que siguen dietas hipocalóricas. El aguacate, por muy saludable que parezca, no es precisamente ligero: 100 gramos de esta fruta rondan las 150 kilocalorías, y una pieza entera puede superar fácilmente las 200. Su alto contenido en grasas —aunque sean del tipo monoinsaturado, consideradas beneficiosas— lo convierte en un alimento que encaja mal en regímenes de restricción calórica estricta. Quien está intentando perder peso tiene que tenerlo muy en cuenta.

El segundo grupo son las personas con insuficiencia renal. El aguacate es una fuente importante de potasio, un mineral que el riñón sano elimina sin problemas, pero que en personas con la función renal comprometida puede acumularse en la sangre y generar complicaciones serias. Los especialistas en nefrología suelen incluir el aguacate en la lista de alimentos a evitar o a consumir con extrema moderación en estos pacientes.

El tercer grupo que debe ir con precaución es el de los alérgicos al látex. Puede sonar extraño, pero existe lo que los médicos denominan síndrome látex-fruta: una reacción cruzada por la que personas sensibles al látex pueden experimentar síntomas alérgicos al consumir determinadas frutas tropicales, entre ellas el aguacate. Los síntomas van desde el picor en la boca hasta reacciones más intensas. No es algo marginal: afecta a un porcentaje significativo de quienes tienen alergia al látex.

Hay un cuarto aspecto que la OCU apunta y que pasa más desapercibido. El aguacate contiene sorbitol, un tipo de azúcar-alcohol que algunas personas no absorben bien en el intestino. En esos casos, el resultado puede ser hinchazón, gases o incluso diarrea. No hace falta ser intolerante al sorbitol para notarlo: con una digestión algo delicada es suficiente para que comer demasiado aguacate de golpe resulte incómodo.

El problema del exceso, aunque sea de algo bueno

Más allá de los colectivos con contraindicaciones directas, existe el debate del exceso. El aguacate se ha puesto tan de moda que su consumo ha pasado de ser ocasional a cotidiano en muchas familias. Y ahí es donde pueden aparecer problemas que nadie esperaba.

Sus grasas monoinsaturadas —el ácido oleico, principalmente— son beneficiosas en cantidades razonables. Ayudan a reducir el colesterol LDL, el llamado "malo", y tienen efectos protectores sobre el corazón. Pero en exceso, y esto es lo que menos se suele mencionar, pueden contribuir a la inflamación y al aumento de peso, con todo lo que eso conlleva a largo plazo: mayor riesgo de diabetes tipo 2, problemas articulares, presión arterial elevada.

Los nutricionistas suelen manejar una recomendación orientativa: media pieza al día o una pieza entera como máximo, no todos los días. Eso ya es suficiente para obtener los beneficios sin correr riesgos. El problema llega cuando el aguacate aparece en el desayuno, en el almuerzo y en la cena, convencidos de que "más es mejor" simplemente porque es sano.

El impacto ambiental, otra razón para no abusar

Hay una dimensión del aguacate que la OCU también trae al debate y que merece un momento de reflexión: su huella ambiental. La demanda disparada de esta fruta en los últimos años —impulsada en buena parte por las redes sociales y por la cultura del bienestar— ha provocado la deforestación de miles de hectáreas en México, Chile y otras regiones productoras. Se necesitan aproximadamente 300 litros de agua para producir un solo aguacate, lo que lo convierte en uno de los cultivos más exigentes hídricamente de los que llegan a los lineales españoles.

A eso hay que añadir el coste de su transporte. La gran mayoría de los aguacates que se consumen en Aragón —y en el resto de España— llegan de países latinoamericanos o de Sudáfrica, lo que implica miles de kilómetros en barco y camión, con la consiguiente huella de carbono. No es un argumento para demonizarlo, pero sí para consumirlo con consciencia, como se debería hacer con cualquier producto que recorre medio mundo antes de llegar al plato.

Desmontando los mitos más repetidos

Con el aguacate han florecido también bastantes exageraciones. Se le han atribuido poderes que van más allá de lo que la evidencia científica sostiene. No, el aguacate no adelgaza. De hecho, su aporte calórico puede dificultar la pérdida de peso si no se controla la cantidad. Tampoco tiene efectos afrodisíacos demostrados, pese a que su riqueza en vitamina E y zinc se cite a veces como argumento. Y aunque sus antioxidantes son reales y valiosos, no hay evidencia sólida de que su consumo regular prevenga el cáncer.

Lo que sí está respaldado es su efecto positivo sobre el colesterol cuando se consume con moderación y dentro de una dieta equilibrada. También su aporte de folatos, relevante para mujeres en edad fértil, y su contenido en fibra, que favorece el tránsito intestinal. Son beneficios reales, sin exagerar.

El aguacate es un buen alimento. La OCU no dice lo contrario. Lo que advierte —y conviene escuchar— es que "bueno" no significa "ilimitado". En Aragón, como en el resto del país, el consumo se ha disparado sin que mucha gente se haya preguntado cuánto es demasiado. Ahora que hay una respuesta más clara, vale la pena tenerla en cuenta.

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