David de Jorge desvela la receta de filetes rusos de su madre: “Son como una hamburguesa, pero buena”
David de Jorge, conocido por muchos como Robin Food y figura habitual de la televisión y la radio gastronómica en España, ha vuelto a emocionar a sus seguidores con una receta que no tiene nada de sofisticada y sí mucho de verdad. Los filetes rusos de su madre. Un plato de carne picada con salsa de tomate que, según él mismo ha contado en el programa Más de Uno de Onda Cero, su madre "bordaba" mientras sacaba adelante una casa entera con varios hijos. En Aragón, donde la cocina de madre es religión, este tipo de platos tienen un peso cultural enorme.
David de Jorge y la cocina que aprendió viendo a su madre
Hay cocineros que aprendieron en escuelas de hostelería. Y hay cocineros que aprendieron mirando. David de Jorge es de los segundos, al menos en lo que respecta a ciertos platos. En una conversación distendida en Onda Cero, el chef recordó a su madre con una mezcla de ternura y admiración difícil de disimular. "Mi difunta madre bordaba la paella en olla rápida, los macarrones con chorizo y estos filetes rusos en salsa española", dijo. No es una anécdota menor. Es la fotografía exacta de una generación de mujeres que cocinaban sin red, sin tiempo y sin margen para el error.
Lo que más llamó la atención de su relato no fue la receta en sí, sino el contexto en el que se cocinaba. "Mi madre cocinaba con mi hermano en brazos", recordó el chef. Y añadió una imagen que a muchos les resultará familiar: "Se lo curraba en un tris mientras nos bañaba a turnos, ponía lavadoras, preparaba la ropa del cole y los bocatas". Eso es exactamente lo que diferencia este tipo de recetas de cualquier cosa que puedas encontrar en un menú de restaurante. No es solo técnica. Es oficio de vida.
Para David de Jorge, los filetes rusos de su madre son "como una hamburguesa, pero buena". Una definición que, viniendo de un profesional de la cocina con décadas de trayectoria, dice mucho. Porque cualquiera puede hacer una hamburguesa. No cualquiera consigue que un filete de carne picada tenga esa textura jugosa, ese punto de especias y esa salsa que lo envuelve todo sin enmascarar nada.
La receta: sencilla, directa y sin trampa
El plato no tiene misterios imposibles, pero sí pequeños detalles que marcan la diferencia. La base es carne picada —de ternera, preferiblemente, aunque una mezcla con cerdo también funciona bien— mezclada con huevo, pan rallado y mostaza. A partir de ahí, entran en juego la cebolla y el ajo picados muy finos, el perejil fresco, y "una serie de especias" que el chef no concretó del todo pero que en casa de su madre incluían, según insinuó, un toque de picante opcional.
La técnica es la de siempre: mezclar bien, dar forma de bola y aplastar ligeramente hasta conseguir esa pieza intermedia entre filete y hamburguesa que da nombre al plato. Después, a la sartén con aceite caliente hasta que estén dorados por fuera. Eso sí, sin pasarse: el interior tiene que quedar jugoso, no seco.
Hay un detalle que David de Jorge mencionó como si fuera casi un secreto de familia. Si en casa había un tranchete —esa loncha de queso fundido que en muchos hogares españoles nunca faltaba en la nevera—, su madre lo ponía encima del filete mientras terminaba de hacerse en la sartén. "Y eso era… ¡Qué maravilla!", recordó el chef con una sonrisa que se notaba incluso por la radio.
La salsa que acompaña al plato es lo que en muchas casas se llama salsa española: básicamente, una salsa de tomate casera bien hecha, a la que se puede añadir algo de caldo para darle más cuerpo. El propio chef insiste en que se hace en diez minutos. Y es verdad, siempre que el tomate sea de calidad.
Un plato que en Aragón también sabe a casa
Los filetes rusos no son una receta aragonesa de origen, pero sí son un plato profundamente nuestro. En muchas casas del Actur, de Las Fuentes o de Delicias, este plato apareció en la mesa semana sí, semana también, durante décadas. Era barato, rendía bien, gustaba a los críos y no exigía demasiado tiempo. Reunía, en suma, todo lo que una madre con poco margen necesitaba.
David de Jorge, que lleva años reivindicando la cocina popular frente a la cocina de espectáculo, ha vuelto a dar en el clavo con este rescate. No hace falta un caldo de ocho horas ni una técnica de alta cocina para emocionar a alguien con un plato. A veces basta con carne picada, mostaza y el recuerdo de alguien que cocinaba con un bebé en brazos y la lavadora puesta.
La receta completa, con todos los pasos, la compartió el chef a través de su cuenta en redes sociales, donde acumula una comunidad fiel de seguidores que valoran precisamente eso: la cocina sin artificios, la que sabe a algo real.