Diego Mur y Alberto Anadón se cuelan en el Concurso Nacional de Sumilleres: un test de copa negra, catas y licores
Aragón tendrá representación doble en la gran final del Campeonato de España de Sumilleres Tierra de Sabor. Diego Mur, oscense y director de Marketing de Bodegas Sommos, y Alberto Anadón, zaragozano y sumiller del equipo comercial de Bodegas Carlos Valero, han superado la fase clasificatoria autonómica y se medirán al resto de candidatos nacionales los días 15 y 16 de abril en IFEMA Madrid, con el título de Mejor Sumiller de España en juego.
La fase aragonesa, organizada por la Asociación Aragonesa de Sumilleres, no fue un trámite. El sistema de puntuación empleado fue de doble ciego: los participantes se enfrentaron a las pruebas sin saber quién los evaluaba, y el comité técnico de la Unión Española de Sumilleres (UES) valoró los resultados sin conocer la identidad de los candidatos. Un método pensado para garantizar la objetividad máxima en la selección.
Las pruebas pusieron a prueba conocimientos y sentidos en igual medida. Primero, un test rápido de reconocimiento visual de imágenes relacionadas con el mundo del vino. Después, una cata descriptiva de dos vinos. A continuación, la identificación de un producto —licor o aguardiente— a partir de sus características organolépticas. Y como prueba final, la más exigente: reconocer el color de un vino únicamente por su aroma, con la copa negra como único instrumento. Sin vista, solo nariz.
El examen estuvo dirigido por Manuel Jiménez, vicepresidente de la Asociación Aragonesa de Sumilleres y mejor sumiller de España en 2017, y por Carlos Acirón, secretario de la entidad. Completaron el comité evaluador los vocales Juan Barbacil, Ángel Muñoz y Marta Tornos.
Quiénes son Diego Mur y Alberto Anadón
Diego Mur llega a la final nacional desde Bodegas Sommos, una de las bodegas de referencia del Alto Aragón, ubicada en la Denominación de Origen Somontano. Su perfil combina la vertiente técnica del sumiller con la visión estratégica de quien lleva el área de marketing de una bodega de peso, lo que le da una perspectiva amplia del sector vinícola aragonés y nacional.
Alberto Anadón, por su parte, forma parte del equipo comercial de Bodegas Carlos Valero, distribuidora zaragozana con larga trayectoria en el mercado del vino. Su trabajo diario en el ámbito de la distribución y la recomendación de vinos le ha dado una base sólida y práctica, precisamente el tipo de conocimiento que se pone a prueba en una competición como esta.
Ambos han demostrado estar entre los mejores de Aragón. Ahora tendrán que demostrarlo frente al resto de España.
Una asociación con tres décadas de historia
La Asociación Aragonesa de Sumilleres, que ha organizado la clasificatoria, no es una entidad recién llegada. Fundada en 1994, es una de las más antiguas de España, solo comparable en veteranía a las de Asturias, Cataluña y Castilla y León. A lo largo de sus treinta años de trayectoria ha formado y respaldado a sumilleres que hoy son referentes nacionales, como Jesús Solanas, Raúl Igual o el propio Manuel Jiménez, que dirigió la clasificatoria esta vez desde el otro lado de la mesa.
Esa trayectoria no es un dato menor. En una disciplina donde la credibilidad y el rigor del proceso de selección importan tanto como el resultado, contar con una asociación con ese recorrido respalda el valor de los dos nombres que Aragón envía a Madrid.
La final, en IFEMA el 15 y 16 de abril
El Campeonato de España de Sumilleres Tierra de Sabor celebrará su fase final en el marco del Salón de IFEMA Madrid, los días 15 y 16 de abril. Allí, Diego Mur y Alberto Anadón se medirán a los representantes del resto de comunidades autónomas en un formato que, previsiblemente, incluirá pruebas similares a las de la clasificatoria pero con mayor nivel de exigencia y visibilidad.
El título de Mejor Sumiller de España es uno de los más prestigiosos del sector en el país. Aragón ha tenido en el pasado nombres capaces de alcanzarlo —Manuel Jiménez lo consiguió en 2017— y aspira a que la cosecha de este año deje la comunidad en el lugar que merece.

