Tiene nombre de flor, está en pleno centro de Zaragoza y su propuesta es 100% aragonesa
Flor de Lis, uno de los restaurantes más singulares del Casco Antiguo de Zaragoza, acaba de recibir el Premio Nacional de Hostelería 2025. La noticia la adelantaba el creador de contenido zaragozano @franvsoler, quien mostraba varios de los platos estrella del restaurante y su inconfundible sello creativo.
A solo unos pasos de la Plaza del Pilar, La Flor de Lis se ha convertido en un referente para quienes buscan cocina local reinterpretada con personalidad, cariño y un dominio técnico impecable.
Una cocina que reivindica Aragón con creatividad
El responsable de esta propuesta es el chef Rubén Martín, cocinero con una trayectoria marcada por la excelencia. Ha pasado por prestigiosos establecimientos, ha colaborado con grandes cocineros y acumula reconocimientos como premios a la mejor tapa de Zaragoza o su papel como finalista en el Concurso de Ternasco de Aragón. Además, ha trabajado como director culinario del programa “La Batalla de las Tapas”, asesor gastronómico y docente en escuelas de cocina.
Su filosofía es clara: recuperar la cocina aragonesa, dignificar sus productos y actualizar sus recetas sin perder su alma. De ahí nacen creaciones que combinan raíces, técnica y un toque sorprendente.
El propio @franvsoler destacaba algunos imprescindibles durante su visita: el buñuelo de borraja, cierzo y bacalao con espuma de borraja, una presentación cuidada y un guiño directo a la huerta aragonesa, la cecina de buey con queso y aceite trufado, el arroz cremoso de boletus con longaniza de Graus y foie, coronado con una salsa de remolacha que aporta color y profundidad y las kokotxas de cerdo Duroc, con mostaza antigua, alioli de borraja y torreznos, una mezcla muy aragonesa que sorprende al paladar.
La carta completa de La Flor de Lis es un homenaje a Aragón: desde el ravioli de borraja al tataki baturro, pasando por el bacalao con chirigol, el lingote de Ternasco de Aragón o postres que versionan clásicos como la torrija con helado de guirlache o el sorbete de melocotón de Calanda.
Un espacio que cuenta la historia de Zaragoza
Si la cocina enamora, el espacio termina de conquistar al visitante. La Flor de Lis es también un homenaje visual a Zaragoza y a su patrimonio: suelos inspirados en las tejas de colores de las cúpulas del Pilar, detalles que evocan el arte mudéjar, Patrimonio de la Humanidad y elementos que recuerdan la muralla romana, integrados en un entorno cálido y contemporáneo.
El Premio Nacional de Hostelería 2025 reconoce la valentía de un proyecto que apuesta por el producto local, por dar visibilidad a productores y recetas aragonesas y por ofrecer una experiencia gastronómica sincera, emocionante y actual.
Zaragoza suma así un nuevo referente en el mapa culinario nacional, y La Flor de Lis consolida su posición como uno de los restaurantes imprescindibles del centro histórico. Ubicado en Calle Don Jaime I, 34, continúa atrayendo a vecinos y visitantes que buscan algo más que comer: vivir Aragón a través de sus sabores.