La quesería más premiada de Aragón se esconde en este pueblo de Teruel
En lo más profundo de la provincia de Teruel, se esconde un pequeño pueblo que ha cautivado los paladares más exigentes de la gastronomía. Hablamos de Perales de Alfambra, un municipio que se ha colocado en el mapa internacional gracias a su producto estrella: el queso.
La fama llegó a esta bella localidad tras la última edición de los World Cheese Awards, el certamen más prestigioso del mundo dedicado al queso. Muchos lo consideran los 'Oscars' del sector, si bien no es menos cierto que a pesar del prestigio inherente de este reconocimiento, lo importante es saber mantenerse y seguir conquistando a todo aquel que lo prueba y en esto 'la Granja Perales' (del Grupo Pastores) es una experta.
ASÍ SON LOS QUESOS DE GRANJA PERALES
Elaborados de forma artesanal, los quesos de Granja Perales resumen la esencia del medio rural aragonés en cada bocado. Desde la leche cruda de oveja, ordeñada en la propia granja, hasta el proceso de curación lento y cuidado, todo está pensado para lograr un producto único, sin prisas, con carácter y autenticidad.
El queso fresco recuerda a las elaboraciones de antaño, a aquellas que se hacían en las casas del pueblo, con textura firme pero jugosa. Perfecto para desayunos, ensaladas o incluso postres, este queso es una vuelta a los sabores de la infancia.
Los semicurados, con una curación de entre dos y tres meses, son una excelente elección para quienes prefieren un punto intermedio entre suavidad y potencia. Conservan el gusto característico de la leche cruda de oveja pero con un retrogusto amable y persistente.
En cuanto a los curados y añejos, hablamos ya de auténticas piezas de colección quesera. El queso curado de seis meses es intenso, equilibrado y sorprendentemente jugoso. El viejo, de nueve meses, destaca por su sabor a frutos secos tostados y una textura firme que se deshace poco a poco en boca. Y el añejo, que pasa un año entero esperando su momento, es una explosión de sabor profundo, con una textura dura pero jugosa y un aroma que llena la estancia al abrirlo. Un auténtico manjar para quienes tienen el paladar curtido y buscan quesos con personalidad.
PERALES DEL ALFAMBRA: UN PUEBLO QUE SABE A TRADICIÓN Y CALMA
Más allá del queso, Perales del Alfambra es un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. Situado en el Llano de Villarrubio, este pequeño municipio turolense conserva el encanto de los pueblos que aún viven sin prisa. Pasear por sus calles es encontrarse con la iglesia barroca de la Asunción y su torre neomudéjar, con la ermita de Santa Bárbara o con la antigua estación de ferrocarril que nunca llegó a ver pasar un tren.
Su entorno natural también merece una mención. El Sendero de los Pozos, aunque no apto para todos los públicos por su dificultad media-alta, ofrece una caminata entre barrancos y rocas que permite conectar con la naturaleza más salvaje y desconocida de Teruel.
Y si después del paseo apetece comer algo, el Bar La Plaza es el lugar indicado para degustar productos locales con la tranquilidad de un pueblo donde todos se conocen.
CÓMO LLEGAR A PERALES DEL ALFAMBRA
A pesar de su aislamiento aparente, llegar a Perales del Alfambra es sencillo y merece cada kilómetro del trayecto. Desde la ciudad de Teruel, el viaje en coche apenas supera los 30 minutos por la N-420. Si se parte desde Zaragoza, el recorrido se alarga hasta la hora y 40 minutos por la A-23, cruzando paisajes de montaña, campos abiertos y cielos amplios que acompañan el viaje.
La carretera hasta el pueblo es tranquila, sin apenas tráfico, y permite saborear el entorno rural aragonés en toda su plenitud. Una vez en Perales del Alfambra, lo difícil no es llegar, sino marcharse sin llevarse una cuña de queso bajo el brazo.

