El relevo generacional del Asador Los Cántaros: "Lo hicimos por mi padre y por la clientela..."
El Asador Los Cántaros, ubicado en la carretera de Logroño, kilómetro 7.800 de Zaragoza, es desde hace décadas un nombre imprescindible para los amantes de la carne y el fuego. Con más de 35 años de historia, este restaurante familiar ha vivido recientemente un emocionante relevo generacional que ha conmovido a sus clientes de toda la vida.
A través de un vídeo publicado en sus redes sociales, los hijos del fundador contaron cómo decidieron mantener el negocio familiar y adaptarlo a los nuevos tiempos sin perder su esencia. “Yo sé que a mi padre le hacía ilusión que alguno de nosotros siguiera con el negocio. Hablamos entre los hermanos y dijimos: vamos todos juntos a sacarlo. Fueron días difíciles, pero lo hicimos por mi padre y por la clientela, que al final es como una familia”, explican.
Una nueva etapa con la brasa como protagonista
La apuesta de la nueva generación pasa por seguir fieles al espíritu del asador clásico, donde la brasa y el producto son los verdaderos protagonistas. “Antes teníamos una chuleta normal y corriente, pero a mí me gusta estudiar el producto, ir a restaurantes y probar diferentes tipos de carne”, cuenta uno de los hijos, que ha aportado una mirada más técnica y curiosa al oficio.
Hoy trabajan con proveedores de fuera de Aragón, especialmente en Burgos, donde seleccionan vacas criadas en libertad y alimentadas con pasto. “Es un producto muy bueno y, además, ecológico”, destacan.
Su filosofía es clara: respetar lo que ya funcionaba, pero elevar el nivel del producto y de la técnica. “Queríamos especializarnos un poco más en la chuleta, tener varias gamas y puntos de maduración. Hay gente que busca carnes muy maduradas, y eso no se encuentra en todos los sitios”, explica otro de los hermanos.
La ciencia del fuego
En Los Cántaros, la brasa es un arte. Y no uno sencillo. “Nos pensamos que echar un filete a una rejilla es suficiente, pero va mucho más allá. Hay que tener mucha experiencia para controlar los puntos de cocción; es todo un juego entre técnica, fuego y paciencia”, aseguran.
Esa pasión por el fuego se refleja en cada plato de su carta, donde los ingredientes de primera calidad y los productos de temporada se transforman en elaboraciones llenas de sabor y autenticidad.
Tradición, calidad y hospitalidad
El Asador Los Cántaros no solo destaca por su cocina a la brasa, sino también por su ambiente familiar y acogedor. El local ofrece espacios exclusivos para celebraciones, reuniones y comidas más íntimas, conservando ese aire tradicional que lo hace tan querido entre los zaragozanos.
Con la nueva generación al mando, el restaurante mantiene su compromiso con la excelencia y la tradición, pero con una mirada renovada y sostenible. “Nuestro objetivo es que quien venga note que cuidamos cada detalle. Que siga siendo el mismo Los Cántaros de siempre, pero con un toque más actual”, resumen los hermanos.
