¿Vermú de empresa en Zaragoza? Estos 3 bares son apuesta segura esta Navidad
Con la llegada de diciembre, las quedadas de empresa se transforman en una tradición tan esperada como el propio brindis final. Antes de las comidas oficiales, muchos equipos optan por un plan más informal y cercano: un buen vermú navideño, de esos que empiezan al mediodía y en los que el ambiente relajado ayuda a desconectar y compartir la última recta del año.
Zaragoza, ciudad con una cultura vermutera cada vez más sólida, ofrece locales donde estas reuniones encuentran el equilibrio perfecto entre calidad, ambiente y ese punto festivo que pide la Navidad.
Bar Pepinillo: personalidad, tradición y una barra que nunca falla
En pleno corazón de Zaragoza, el Bar Pepinillo se ha convertido en uno de los rincones más animados para disfrutar del aperitivo navideño. Su ambiente desenfadado y siempre bullicioso es parte del encanto: aquí se viene a conversar, a picar y a brindar sin prisas. Su propuesta gastronómica mantiene ese espíritu de bar clásico que no pasa de moda, con gildas bien montadas, encurtidos con identidad propia, tortillas jugosas y tostas que se han vuelto indispensables.
El local funciona especialmente bien para grupos, tanto por la agilidad del servicio como por su ambiente cercano. En temporada navideña, cuando los vermuts de empresa se multiplican, Pepinillo se convierte en un pequeño punto de encuentro donde compañeros y amigos se mezclan al ritmo de vermuts bien servidos y cañas rápidas. Un sitio con alma y autenticidad, perfecto para quienes buscan un aperitivo con sabor a Zaragoza de verdad.
Monumental Taberna 1808: raciones, cocina y vermut en clave de taberna moderna
A pocos minutos a pie, la Monumental Taberna 1808 se ha consolidado como una de las tabernas más reconocibles del centro de Zaragoza. El local, situado en Plaza de los Sitios 17, combina un interior de aire vintage e industrial, con ladrillo visto, techos altos y amplios ventanales, con una oferta gastronómica pensada para funcionar tanto de bar de raciones como de restaurante.
Aquí el vermut es la puerta de entrada: se puede empezar con una copa en barra y acompañarla de ensaladas, huevos rotos, croquetas, tomate con ventresca, costillas de ternasco o raciones calientes que funcionan muy bien para compartir. Entre semana cuenta con un menú del día amplio y cuidado, y es habitual ver mesas de grupos que aprovechan el espacio para reuniones informales o celebraciones de trabajo.
Su cocina mediterránea y española, el servicio continuado de bar restaurante y la posibilidad de organizar menús para grupos lo convierten en una opción muy cómoda para quienes desean algo más que “solo” un vermut: empezar con el aperitivo y alargar la reunión con una comida sentados, sin cambiar de lugar. El ambiente, generalmente animado pero no estridente, encaja bien con el tono de un encuentro navideño de empresa que busca cercanía y buen producto.
Bodegas Almau: tradición vermutera en pleno Tubo
Si hay un nombre ligado al vermut en Zaragoza, ese es el de Bodegas Almau. Fundada en 1870 y situada en calle Estébanes 10, en pleno Tubo, es una de las bodegas más antiguas y carismáticas de la ciudad. Su barra, siempre repleta de tapas y raciones, es todo un clásico del aperitivo zaragozano.
La especialidad de la casa son las anchoas en salmuera y sus distintas versiones: la anchoa reina, el dulce de anchoa o las gildas, que conviven con boquerones, embutidos, quesos, tacos picantes y otras tapas de corte tradicional. El vermut se sirve con soltura y protagoniza buena parte del ritmo del local, especialmente a mediodía, cuando el Tubo se llena de vida.
El interior mantiene el carácter de bodega clásica, con paredes llenas de botellas y una barra estrecha donde el trato es rápido y cercano.
En días de buen tiempo, la clientela se desborda hacia el exterior, ocupando la terraza y los alrededores. Para un vermut de empresa, Bodegas Almau ofrece precisamente eso: la experiencia más auténtica, el bullicio del centro histórico y una selección de vinos y vermuts que ha ido afinando durante décadas.
Es un lugar perfecto para quienes quieren enseñar a compañeros de fuera qué significa “ir de vermut” en Zaragoza: barra tradicional, tapas muy reconocibles y un ambiente que mezcla turistas, habituales de toda la vida y grupos que celebran el cierre del año alrededor de una copa y una anchoa.

