El pueblo de Huesca que derrotó a un dragón: cuna medieval y de leyendas populares

Ubicado en la comarca de La Litera, es un enclave medieval con vestigios ibéricos, romanos y musulmanes. Su nombre,  evoca la leyenda de un dragón vencido por los vecinos.
El pueblo de Huesca que derrotó a un dragón: cuna medieval y de leyendas populares
El pueblo de Huesca que derrotó a un dragón: cuna medieval y de leyendas populares

Castillonroy, es una pequeña localidad situada en la comarca de La Litera, al este de la provincia de Huesca, en Aragón. Con una población que ronda los 300 habitantes, este municipio destaca por su rica historia y su entorno natural. Su nombre, "castillo rojo", hace referencia a la tonalidad rojiza de las tierras que lo rodean, una característica geográfica que también se refleja en su escudo heráldico, que presenta tres castillos sobre fondo rojo.

Los primeros documentos que mencionan Castillonroy datan del siglo XI, aunque se han encontrado vestigios arqueológicos que indican asentamientos en la zona desde el II milenio a.C.. Se han descubierto restos neolíticos, íberos y romanos, como cerámica y pinturas rupestres, en lugares como la cueva de les Guaries. Durante la Edad del Hierro, los íberos establecieron asentamientos en lugares estratégicos para la defensa, como el asentamiento de Monderes.

Los romanos también dejaron su huella, con hallazgos como una moneda del emperador Tiberio Claudio en Les Solanes. En el siglo VIII, los musulmanes dominaron la zona hasta su reconquista en 1091 por el Conde de Urgel. A lo largo de los siglos, Castillonroy pasó por diversas manos, incluyendo donaciones a entidades religiosas y formando parte del Señorío de Castro. En el siglo XVI, el municipio fue un lugar de descanso para los obispos de Lérida.

LA LEYENDA DEL DRAGÓN DEL DUGO

Como muchos otros pequeños núcleos, Castillonroy cuenta con su propia leyenda, que incluye a un dragón. La bestia habitaba la cueva del Dugo, cerca de la fortaleza, y atemorizaba a los campesinos que se negaban a pagar al señor. Hartos de los abusos, los habitantes de Castillonroy decidieron acabar con el dragón una noche de San Juan. Subieron a la cueva, prendieron fuego en su interior para obligar al monstruo a salir y, finalmente, lo mataron. Este acto heroico dio origen al nombre del pueblo, una combinación de "castillo" y "rojo", en referencia a la fortaleza y a la tierra rojiza circundante.

PATRIMONIO Y RUTAS TURÍSTICAS

Castillonroy conserva varios elementos arquitectónicos de su pasado medieval. La iglesia barroca de la Asunción y la ermita románica de San Salvador, ubicada en el pico de Montpedró, son dos de los principales atractivos del municipio. La ermita se aloja dentro de los restos de un antiguo castillo templario del siglo XII que ocupaba toda la cima del Monpedró. El interior de la ermita presenta dos naves cubiertas con bóveda de cañón unidas a través de un gran arco. Derruido el resto del edificio medieval, solo permanecen en pie tres arcos apuntados. El conjunto se compone de numerosos restos de muros de mampostería y los vestigios de una torre. Las romerías a la ermita de San Salvador datan del siglo XVIII y se mantienen como una tradición anual.

Para los amantes del senderismo, Castillonroy ofrece rutas señalizadas de escasa dificultad, ideales para realizar en familia. Una de las más recomendables es la que conduce hasta el embalse de Santa Ana, un lugar tranquilo y pintoresco donde se puede disfrutar de la naturaleza y la fauna local.

UN DESTINO DE INTERÉS TURÍSTICO

Castillonroy es un destino ideal para aquellos que buscan sumergirse en la historia medieval de Aragón y disfrutar de la tranquilidad del entorno rural. Su rica herencia cultural, combinada con su belleza natural, lo convierte en un lugar perfecto para una escapada. Ya sea explorando sus monumentos históricos, recorriendo sus rutas de senderismo o simplemente relajándose en su ambiente apacible, Castillonroy ofrece una experiencia única que conecta el pasado con el presente.

Comentarios