Así es la nueva Powder Mountain, la exclusiva estación de esquí del fundador de Netflix
El empresario Reed Hastings, conocido por haber cofundado Netflix y liderar la plataforma durante más de dos décadas, ha puesto en marcha un ambicioso proyecto inmobiliario y de ocio en el estado de Utah (Estados Unidos) tras su compra de Powder Mountain, una de las estaciones de esquí más extensas del país.
La transformación de Powder Mountain responde a la visión de Hastings de combinar exclusividad, sostenibilidad y lujo en un destino invernal fuera de lo convencional. La estación, ubicada en el Valle de Ogden en la cordillera de los Wasatch, cubre miles de hectáreas esquiables y ha comenzado a redefinirse como una comunidad privada de esquí de alto nivel conocida como Powder Haven.
De estación abierta a comunidad privada
Powder Mountain había sido adquirida originalmente por un grupo ligado a eventos y conferencias tecnológicas que intentaron convertirla en un punto de encuentro para emprendedores y líderes de pensamiento. Sin embargo, el proyecto evolucionó tras la entrada de Hastings, que ya poseía una vivienda en la montaña y consolidó su participación hasta convertirse en propietario mayoritario con una inversión cercana a los 100 millones de dólares, según fuentes especializadas.
El nuevo enfoque combina un modelo mixto en el que parte del terreno sigue siendo accesible al público, mientras que una fracción se reserva para miembros de Powder Haven. Este club privado limitará el número de residentes a unas 650 familias, que podrán acceder a servicios exclusivos, viviendas de lujo de primera línea y facilidades “ski-in/ski-out”.
Exclusividad y desarrollo inmobiliario
La primera fase del desarrollo de Powder Haven se ha caracterizado por la alta demanda de parcelas y residencias personalizadas, con la mayoría de los lotes de lujo vendidos rápidamente tras su salida al mercado. El plan incluye la construcción de nuevas viviendas de alto nivel, instalaciones sociales diseñadas por firmas reconocidas y la ampliación de infraestructura de montaña que combine lo público y lo privado de forma armónica.
Este modelo de club privado no es único en Estados Unidos —existen complejos similares orientados a clientes de alto poder adquisitivo—, pero la visión de Hastings lo sitúa como un proyecto singular al permitir que una parte del dominio esquiable siga abierta al público y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia exclusiva a los miembros.
El legado del esquí según Hastings
Reed Hastings ha comparado sus planes para Powder Mountain con su experiencia en Netflix, aplicando un enfoque basado en membresías y comunidades cerradas que permitan sostener financieramente el proyecto sin renunciar por completo al concepto de estación abierta. Bajo su dirección, parte de las ganancias derivadas de la venta de terrenos y membresías se están utilizando para mejorar la infraestructura pública de la montaña, incluyendo nuevos remontes y mejoras en servicios básicos.
Además, iniciativas artísticas y culturales, como la inclusión de grandes obras de arte al aire libre, forman parte del plan a largo plazo para transformar Powder Mountain en un destino integral que combine deporte, naturaleza y experiencias únicas.
Una apuesta por la exclusividad en la nieve
A diferencia de los grandes complejos de esquí masificados del oeste estadounidense, Powder Haven apuesta por una experiencia más serena y personalizada, con menos multitudes y mayor control del entorno. Esta estrategia ha despertado tanto interés como debate sobre el futuro de las estaciones de montaña y el equilibrio entre acceso público y exclusividad privada.
Con este movimiento, Hastings no solo deja su huella en el mundo del entretenimiento digital, sino también en las montañas norteamericanas, impulsando un proyecto que combina lujo, naturaleza y comunidad en uno de los enclaves más emblemáticos del esquí internacional.