Chikungunya: la fiebre transmitida por mosquitos que vuelve a poner en alerta a China y al mundo
El repunte de casos en el sur de China ha devuelto el brote de chikungunya a los titulares internacionales. En la provincia de Guangdong (China), especialmente en la ciudad de Foshan, las autoridades han reforzado el control del mosquito Aedes tras notificar miles de contagios desde julio.
El 1 de agosto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) emitieron un aviso de viaje de nivel 2 —“precauciones reforzadas”— para China, una señal de que la transmisión está activa y que los viajeros deben extremar las medidas frente a las picaduras.
Pero ¿qué es exactamente el chikungunya?
Se trata de una enfermedad vírica transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. Suele iniciarse con fiebre alta y dolor articular muy intenso —de ahí su nombre, derivado del kimakonde, “encorvarse”— y, aunque raramente es mortal, puede dejar secuelas dolorosas durante semanas o meses. El periodo de incubación acostumbra a ser de 3 a 7 días.
Los síntomas más habituales incluyen fiebre, artralgias (manos, muñecas, tobillos, rodillas), mialgias, cefalea, erupción cutánea y gran cansancio. En comparación con el dengue, chikungunya destaca por provocar un dolor articular invalidante. Los grupos de riesgo —lactantes, mayores, embarazadas — merecen especial vigilancia clínica.
La expansión geográfica de Aedes y la movilidad internacional explican por qué el virus aparece allí donde antes era infrecuente. En Europa, la temporada 2025 ha traído nuevos episodios de transmisión local: Francia ha confirmado decenas de casos autóctonos y también se han detectado en Italia. Aunque el riesgo para el conjunto de la UE/EEE se considera estacional y focal, los expertos insisten en vigilar la situación, especialmente en áreas donde el “mosquito tigre” está asentado.
A escala global, los datos más recientes apuntan a un volumen elevado de circulación este año: alrededor de 240.000 casos y unas 90 muertes notificadas en 16 países/territorios hasta julio. Estas cifras, junto con el brote de Guangdong, han elevado el nivel de atención de autoridades y medios en distintos continentes.
¿Hay vacuna contra el chikungunya?
En la Unión Europea está autorizada Ixchiq, una vacuna viva atenuada de dosis única, con autorización de comercialización desde el 28 de junio de 2024. En 2025, la EMA abrió una revisión de seguridad y uso (artículo 20) y, en julio, se levantaron restricciones temporales para su uso en mayores tras evaluar la relación beneficio-riesgo.
Por su parte, en EE. UU. hay dos vacunas autorizadas: la propia IXCHIQ (≥18 años) y VIMKUNYA, una vacuna de partículas similares a virus aprobada en febrero de 2025 para personas de ≥12 años. Como siempre, la indicación debe individualizarse en consulta, especialmente en viajeros con factores de riesgo.
Cómo prevenir el contagio de chikungunya
Si vas a viajar a zonas con transmisión —como Guangdong—, la pauta es clara: usa repelente eficaz (DEET, picaridina, IR3535 o PMD), viste manga y pantalón largos, duerme en lugares con aire acondicionado o mosquiteras y elimina focos de agua estancada. A la vuelta, si presentas fiebre y dolor articular en los días posteriores, consulta cuanto antes e informa del viaje: un diagnóstico rápido ayuda a manejar los síntomas y a cortar la cadena de transmisión evitando nuevas picaduras.
La cobertura informativa se ha centrado en explicar síntomas y medidas, y en comparar la respuesta sanitaria actual con protocolos que recuerdan a etapas recientes de la COVID. Con mosquitos que ya forman parte del paisaje urbano en muchas regiones, la clave será combinar repelente, ropa adecuada y control de criaderos para mantener a raya un virus tan conocido como incómodo.

