León XIV deberá ser tajante sobre el futuro de Torreciudad: las tres peticiones al Papa

La Diócesis de Barbastro-Monzón eleva una propuesta al Vaticano para redefinir el estatuto de Torreciudad, desmarcándose de su gestión y solicitando su reconocimiento como santuario internacional.
El Santuario de Torreciudad fue levantado en los años 70 / Turismo de Aragón
El Santuario de Torreciudad fue levantado en los años 70 / Turismo de Aragón

El futuro de Torreciudad, uno de los centros de peregrinación más relevantes del Opus Dei, entra en una fase decisiva. La Diócesis de Barbastro-Monzón, encabezada por el obispo Ángel Pérez Pueyo, ha presentado formalmente una propuesta al Papa León XIV con tres peticiones clave que podrían transformar profundamente el estatus del enclave religioso oscense. Todo ello, en medio del conflicto abierto con la Prelatura del Opus Dei y a la espera del dictamen del comisario pontificio, Alejandro Arellano.

En el comunicado difundido este martes, la diócesis no reclama, sino que “propone con amor” lo que considera una solución de comunión, desligándose de la polémica económica que ha rodeado los últimos meses al santuario y buscando centrar el foco en lo pastoral y espiritual. Estas son las tres peticiones centrales que se elevan al Santo Padre.

La diócesis solicita que Torreciudad pase de ser un oratorio semipúblico a un Santuario Internacional, con dependencia directa del Vaticano. De este modo, se facilitaría que el Opus Dei impulse iniciativas como la Ruta Mariana Internacional y la Ruta de San Josemaría, según señala el equipo del obispo. Se trataría de una figura canónica que permitiría al centro operar de forma extraterritorial, desvinculado de la diócesis local.

Además, esto implicaría que el Opus Dei pudiera designar libremente al rector del santuario, de acuerdo al derecho canónico, sin intervención de Barbastro-Monzón.

Uno de los puntos más sensibles es el económico. Por ello, la propuesta también incluye que el nuevo santuario tenga plena independencia económica respecto de la diócesis. Así, sería la propia Santa Sede quien audite y apruebe las cuentas del santuario y de las sociedades y fundaciones vinculadas al mismo. La diócesis renunciaría expresamente a cualquier beneficio económico, responsabilidad patrimonial o vínculo financiero con los fondos recaudados en el complejo.

Con este gesto, la diócesis busca disipar las dudas que se habían generado sobre su presunto interés en los beneficios del centro, alejando cualquier sospecha de conflicto económico.

La tercera petición se centra en la devolución de elementos religiosos de profundo valor histórico y sentimental. En concreto, se solicita que la imagen original de la Virgen de Nuestra Señora de los Ángeles —actualmente ubicada en el templo moderno de 1975— regrese a su ermita-santuario original, y que se coloque en el nuevo templo una copia fiel. Asimismo, se reclama la vuelta de la pila bautismal primitiva, hoy en la Casa General del Opus Dei en Roma, a la catedral de Barbastro, lugar donde fueron bautizados numerosos mártires de la diócesis.

La diócesis subraya en su escrito que se trata de una iniciativa “que no divide, sino que une”, una muestra de “entrega gratuita” al servicio del Evangelio. Lejos de imposiciones, el documento recalca que estas propuestas se hacen desde la comunión y el respeto, “como una Iglesia que ofrece lo que ha recibido como don”.

La pelota queda ahora en el tejado del Papa León XIV, que deberá pronunciarse sobre este delicado asunto con implicaciones canónicas, económicas y pastorales. Mientras tanto, la diócesis de Barbastro-Monzón marca un rumbo claro: desvincularse de la gestión de Torreciudad para preservar su legado espiritual sin interferencias ni conflictos.

“Solo desde la comunión y la entrega gratuita podrá seguir fructificando el legado espiritual de tantos mártires y santos como San Josemaría: un legado que, desde Barbastro, sigue irradiando luz al mundo”, concluye el comunicado.

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