Un alud en el valle de Bielsa deja un muerto: la Guardia Civil intentó un rescate imposible tras tres horas caminando

Junto al operativo del GREIM de la Guardia Civil se desplazó un guía canino con un perro entrenado en la búsqueda de personas sepultadas.

El silencio de la alta montaña, a 2.400 metros de altitud, se rompió en la noche más larga. Cuando el reloj ya había dejado atrás la Nochevieja, cuatro especialistas del GREIM de Boltaña y un guía canino avanzaban a pie hacia el refugio de Urdiceto, en el valle de Bielsa.

No había opción de helicóptero: era de noche, con nieve profunda y una meteorología que complicaba cada paso. Buscaban a un hombre de 55 años, nacido en Madrid pero vecino de Zaragoza, desaparecido tras quedar sepultado por un alud mientras hacía una excursión con raquetas.

El aviso había llegado al 112 alrededor de las 20.00 del miércoles. La llamada no la hizo la víctima, sino la única persona que estaba con él: su compañero de ruta, un hombre de 47 años residente en Madrid, que logró salir ileso del accidente.

Según las primeras informaciones, el alud se produjo en la zona de Urdiceto, bajo la montaña de Punta Suelza, en el término municipal de Tella-Sin. El acompañante descendió hasta el refugio —no guardado, pero equipado con radiosocorro— y desde allí activó la cadena de rescate.

A partir de ese momento, la operación se convirtió en una carrera contra el tiempo. Los agentes del GREIM tuvieron que afrontar unas tres horas de aproximación caminando, con la incertidumbre de no conocer con precisión el punto exacto donde la avalancha había atrapado al montañero.

Junto a ellos se desplazó un guía canino con un perro entrenado en la búsqueda de personas sepultadas bajo la nieve, una herramienta decisiva cuando la visibilidad es mínima y los minutos pasan sin margen.

El alud en el valle de Bielsa: qué pasó y cuál fue el operativo de rescate

La madrugada terminó con el peor desenlace. Sobre las tres de la mañana, tras un rescate descrito como especialmente complejo por la noche, el manto nivoso y los problemas de comunicación, los equipos localizaron el cuerpo sin vida del raquetista. A primera hora del jueves, el cadáver permanecía en la zona a la espera de evacuación, pendiente de que el helicóptero pudiera acceder al lugar.

La intensa niebla en Huesca impedía el despegue y una extracción a pie, con camilla y en esas condiciones, se presentaba extremadamente difícil.

La tragedia eleva a cuatro las víctimas mortales en apenas tres días en el norte de la provincia de Huesca por avalanchas. El lunes, un alud en el entorno del balneario de Panticosa acabó con la vida de tres esquiadores de travesía: Jorge García-Dihinx (55), Natalia Román (36) y Eneko Arrastua (48). En aquella avalancha se vieron implicadas seis personas; una mujer, de 29 años, sufrió lesiones leves y otras dos lograron salir ilesas.

Los partes nivológicos llevan días advirtiendo de un escenario delicado. El riesgo de aludes en el Pirineo aragonés se mantiene en nivel 2 (limitado) por debajo de los 2.200 metros y 3 (notable) por encima, con el foco en la alta montaña: placas de viento, capas débiles enterradas en zonas umbrías y fracturas posibles incluso con “sobrecargas débiles”, como el paso de un único esquiador o raquetista. Aludes medianos —o localmente grandes—, suficientes para sepultar a un grupo.

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