Ángel Lecumberri, el diseñador zaragozano que dice con claridad que vota a Azcón: "Desconfío de los extremos"

Tiene nombre propio en la moda zaragozana, pero insiste en que no es "político". Es alcalde de Montón (97 habitantes) y vota a Jorge Azcón por una razón central: moderación y estabilidad. Así explica su apoyo al PP, su visión del Aragón que viene y la cara real de una campaña.

Ángel Lecumberri es un nombre asociado a estilo, detalle y costura con carácter. Pero estos días, su perfil ha saltado a otro plano: el diseñador reconoce abiertamente que vota a Jorge Azcón y que confía en el Partido Popular como opción de gobierno. Lo cuenta sin rodeos, con un tono más cercano al de un vecino que al de un dirigente. Y en parte, lo es: además de su vida en la moda, es alcalde del pequeño municipio de Montón, en la provincia de Zaragoza, con 97 habitantes.

Ante todo no me considero un político”, subraya en conversación con HOY ARAGÓN. “Me gusta pensar que soy un vecino más que quiere trabajar para y con mis vecinos”. En esa frase resume su enfoque: menos ideología abstracta y más gestión pegada al terreno.

“El PP es el partido en el que confiar”: moderación y estabilidad

Lecumberri justifica su apoyo al PP desde una idea que repite como eje: la moderación como condición de gobernabilidad. A su juicio, el Partido Popular “tiene capacidad para representar los intereses ciudadanos y garantizar la estabilidad democrática sin necesidad de extremismos”.

No lo plantea como un eslogan, sino como una frontera: “Sin moderación es prácticamente imposible gobernar de forma organizada”. Y añade el reverso de esa confianza: “Desconfío siempre de los extremos, de la gente poco preparada y de los populismos básicos”.

En su relato, la política no va de épica, sino de equilibrio: instituciones que funcionen, decisiones con continuidad y un clima que permita gestionar sin sobresaltos. Cuando la conversación aterriza en nombres, Lecumberri es claro: “Azcón es el candidato que merece Aragón en este momento”. Y lo argumenta en clave económica y de proyecto de comunidad.

Según explica, Azcón “ha promovido y promueve inversiones y proyectos que serán transformadores para la economía aragonesa”. Le convence una dirección estratégica: “Busca crear un Aragón de vanguardia con sectores punteros en tecnología, logística y agroindustria”.

En esa lista incluye también el enfoque hacia el tejido productivo local: “Apoya a la industria y el comercio local”. Y remata con un elemento más personal, menos medible pero que en campaña suele pesar: “Sobre todo porque es una gran persona”. En conjunto, Lecumberri vincula su voto a una mezcla de gestión, proyección económica y confianza personal en el candidato.

“La política no es un hobby”: la campaña como trabajo sin glamour

Su popularidad como diseñador lleva a una pregunta inevitable: ¿cómo encaja la política en una vida creativa, de escaparates y eventos? Lecumberri responde marcando distancia. Para él, la política no es un accesorio: es una extensión del compromiso local.

“Soy alcalde por el Partido Popular de un pequeño pueblo llamado MontónPor ellos es por los que trabajo y lucho”, dice. Y añade una idea de aprendizaje político: “Aprendo de Jorge y cada día quiero seguir luchando”.

Cuando se le pregunta por si una campaña electoral tiene algo de glamur, su respuesta es casi un antídoto contra el cliché: “En una campaña electoral solo cabe trabajo y esfuerzo para seguir peleando por lo que toda la legislatura llevamos peleando”.

No habla de focos, sino de kilómetros. No de aplausos, sino de insistir. Y ahí, su perfil de creador se convierte en una disciplina distinta: la de sostener el contacto con vecinos y la rutina de la gestión.

¿A quién le diseñaría un vestido? “Lo que me enorgullece es que ellas confíen”

Aunque la política ha ganado espacio en su agenda, Lecumberri vuelve a su territorio natural cuando se le pide un nombre: ¿a qué política le gustaría vestir? Evita reducirlo a una persona concreta y amplía el foco.

“Te podría decir una gran cantidad de mujeres que me inspiran. Unas políticas, otras empresarias, funcionarias, autónomas…”. Pero lo relevante, subraya, no es elegir un perfil famoso: “Lo que realmente me hace sentir orgulloso es que sean ellas las que decidan dejarme hacerlas sentir bellas”.

Es su manera de cerrar el círculo: el diseñador que se mueve entre puntadas y campañas, que habla de estabilidad y de futuro, y que insiste en que, al final, todo vuelve a lo mismo: personas concretas, decisiones concretas, confianza concreta.

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