Bermúdez de Castro da por seguro aprobar el techo de gasto en octubre y espera la llamada del Ministerio
La presentación del techo de gasto —primer trámite decisivo para arrancar la elaboración de los Presupuestos de Aragón de 2026— apunta ya a después de las Fiestas del Pilar. Así lo deslizó este jueves el consejero de Hacienda, Roberto Bermúdez de Castro, en los pasillos de las Cortes: “Puede ser esa semana cuando el Ministerio convoque a las comunidades autónomas para fijar la regla del déficit en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF)”. La cita desbloqueará la cifra clave que delimita cuánto podrá gastar la Comunidad el próximo año y, por tanto, permitirá a la DGA poner a rodar el proyecto de cuentas.
Un CPFF más tarde de lo habitual y un listón por encima de 7.500 millones
La reunión interterritorial, que el Gobierno aragonés esperaba en septiembre, llegará con retraso frente al patrón de otros ejercicios, cuando el CPFF se celebraba en verano para que las autonomías arrancaran la tramitación presupuestaria desde principios de septiembre. Este calendario ha permitido que Castilla-La Mancha o Galicia ya hayan iniciado su ciclo presupuestario. Aragón, en cambio, ha tenido que esperar a que el Ministerio moviera ficha.
A falta de confirmación oficial, las primeras estimaciones en el Edificio Pignatelli apuntan a que el techo de gasto superará los 7.500 millones de euros del ejercicio anterior. Esa cifra, recuerdan en Hacienda, no es un presupuesto en sí sino el marco máximo de gasto no financiero compatible con la regla fiscal que fije el CPFF (objetivo de déficit, senda de deuda y regla de gasto). Sobre ese “techo” se construyen los capítulos del Presupuesto, especialmente los vinculados a sanidad, educación y servicios sociales, los más intensivos en gasto corriente.
“Cuando tengamos el techo de gasto, tendremos los Presupuestos. Votar en contra cuando va a haber mucho más dinero para sanidad y para derechos sociales… no creo que el pacto verde o lo otro tenga mucha influencia. Que cada uno asuma las consecuencias”, valoró Bermúdez de Castro, en una alusión directa al futuro debate parlamentario y a los grupos que deberán posicionarse cuando el proyecto entre en las Cortes.
Qué significa fijar el techo de gasto
El techo de gasto es el pistoletazo de salida de cualquier presupuesto autonómico. Depende de tres parámetros que el CPFF acuerda o toma razón: el objetivo de déficit (el porcentaje de saldo negativo permitido sobre el PIB regional), la senda de deuda (cuánto puede endeudarse la comunidad) y la regla de gasto (la tasa de crecimiento del gasto computable). Con ese marco, Hacienda traduce el tope a capítulos y programas, negocia con los departamentos y arma la ley de Presupuestos antes de llevarla al Consejo de Gobierno y, posteriormente, a las Cortes.
En el caso aragonés, la ejecución de 2025 —aún en curso— y la previsión de ingresos por financiación autonómica, fondos europeos y tributación propia condicionarán el espacio fiscal de 2026. En paralelo, el Gobierno deberá encajar compromisos de gasto plurianual (sanidad y personal, infraestructuras, políticas sociales) y prioridades inversoras (digitalización, transición energética, vivienda o apoyo a pymes), junto a la habitual tensión entre gasto corriente y capítulo de inversiones.
Calendario político y ruido de fondo
El consejero evitó entrar en el debate sobre un eventual adelanto electoral en Aragón. El propio presidente, Jorge Azcón, desligó esta semana ese escenario de la tramitación de las cuentas, a diferencia de lo ocurrido en Extremadura. Pese a ello, el ruido político se ha intensificado después de que El Mundo apuntara a un posible “superdomingo” en marzo con varios comicios autonómicos agrupados, con una “ventana” abierta en Castilla y León. En el Pignatelli insisten: el presupuesto seguirá su curso una vez llegue el techo de gasto.
El matiz no es menor. Si el CPFF se convoca inmediatamente tras el Pilar y la DGA cierra el tope en octubre, el Ejecutivo podría registrar el proyecto de Presupuestos en Cortes a finales de mes o inicios de noviembre, con margen para que la ley quede aprobada antes del 31 de diciembre. Ese es el objetivo declarado: evitar la prórroga y arrancar 2026 con unas cuentas nuevas, adaptadas al nuevo marco fiscal.
Mayor espacio fiscal… y más exigencia de pactos
Un techo de gasto al alza permite ensanchar políticas y atender presiones de gasto en un contexto de inflación moderada y costes persistentes (energía, farmacia, dependencia). La sanidad absorbe más del 30% del gasto no financiero; derechos sociales y educación suman otro gran bloque. La demanda de recursos de estos departamentos crece año a año, tanto por población atendida como por carteras de servicios y nuevas normativas.
En el plano político, el incremento del techo no garantiza una tramitación plácida. La oposición vigilará el reparto entre capítulos (personal, corriente e inversiones), la orientación territorial de las grandes partidas, el peso de la obra pública y la ejecución real de 2025. La negociación de enmiendas —si el Gobierno busca apoyos más allá de su mayoría— será el termómetro que mida la capacidad de pacto de la Cámara.
La foto interautonómica: Aragón, a rebufo del reloj estatal
El retraso en la convocatoria del CPFF ha generado un desajuste temporal entre comunidades: las que ya tenían techo han ganado semanas para negociar y redactar sus cuentas; las que esperan la llamada del Ministerio tendrán que acelerar tramitación y plazos internos si quieren aprobar antes de fin de año.
Aragón se sitúa en este segundo grupo. Con todo, en Hacienda sostienen que el equipo técnico tiene el armazón preparado y que el proyecto podrá presentarse en tiempo si el CPFF se celebra inmediatamente tras el Pilar.

